miércoles, 30 de abril de 2014

Personalidad Financiera III (Personalidades).




Este va a ser la última publicación del grupo con que comencé Mi Personalidad Financiera, continué con los Cuestionarios de Personalidad Financiera y hoy termino con los tipos de Personalidades Financieras.

Quiero recordar que el cuestionario de The Money Couple tiene validez científica, puesto que se desarrolló en colaboración con un Doctor en Estadística de la Universidad de Standford. Con este cuestionario habréis obtenido dos perfiles: uno primario y otro secundario. Como ya comentamos, dependiendo de en qué lado se encuentre cada uno, la tendencia podrá ser al al equilibrio o al extremismo. 


El cuestionario de The Money Harmony nos facilita una única personalidad financiera. La mayoría se corresponden con alguna del cuestionario de The Money Couple, a excepción del Monje del Dinero, una personalidad muy peculiar, que si no se da tal cual, si es propia de buena parte de nuestra sociedad. Tiene que ver con esa creencia que comentábamos en anteriores publicaciones de que el dinero es corrupto.

Os dejo con los perfiles de personalidad. Espero que las estudiéis teniendo en cuenta que siempre que tratemos de agruparnos nos sentiremos identificados con una parte, difícilmente con el todo. 





THE MONEY COUPLE. SCOTT & BETHANY PALKER. 



 ARRIESGADO / RISK TAKER


CARACTERÍSTICAS:


     Se encuentran buscando continuamente inversiones interesantes y les gusta estar a la última. No les altera arriesgar sus ahorros en la siguiente inversión. 
Acostumbran a tener buenos trabajos y dinero ahorrado pero no ven la necesidad de tenerlo en el Banco, prefieren que esté produciendo en algo fantástico. 
En ocasiones han recibido duros golpes y se han quedado con inversiones que no rinden o que no pueden deshacer. Aún con ello siguen buscando nuevas oportunidades puesto que saben que algún día les llegará el momento de que funcione a la perfección.
La emoción viene más de la asunción del riesgo que del alto retorno de sus inversiones, aunque el retorno no sea grande no dejan pasar la oportunidad, incluso cuando esto les llaue a costar todo lo que tienen.
Suelen buscar viajes desafiantes y conocer las nuevas tecnologías. Siempre están listos para hacer las maletas y viajar mañana.


FORTALEZAS:

     Tienen la habilidad de tener una visión grande de las cosas y de lo que puede ocurrir. No se ocupan de las pequeñeces, no les preocupan los detalles.
Se mueven rápidamente, y muy ágiles con temas urgentes por resolver.  En buena conexión con su intuición, no tienen miedo a la toma de decisiones.
Siempre pensando en el futuro y en las cosas buenas que pueden lograr.


DESAFÍOS:

     La sensación de aventura es mayor que el riesgo que corren. Les emociona más la idea del negocio que el proyecto en sí. A veces han de tener cuidado al cegarse con las posibilidades.
Descuidan la atención a los detalles, la opinión de los demás y planear a largo plazo. Tendencia a ser impacientes e insensibles.

Como retos principales aprender a consultar y a decir no a oportunidades.



 VOLADOR / FLYER



CARACTERÍSTICAS:

     Es la personalidad más inusual. Gastan cuando tienen que hacerlo o cuando alguien se lo recuerda. No tiene lazos emocionales con el dinero, no ansiedad, ni preocupación. Es un tema de poca relevancia para sus vidas por lo que no les interesa llevar las cuentas al día ni invertir su tiempo en ello.
Se encuentran cómodos cuando alguien les supervisa el dinero. Tienen desinterés por las inversiones, los planes de jubilación o el ahorro para los hijos.
No es exigente en cuanto a lo que cobra, se conforma con lo que recibe.
Pocas veces el factor dinero incide en sus decisiones ya que lo crucial para ellos son las relaciones con las personas.
Son flexibles y espontáneos, muy creativos y fácilmente adaptables.  Suelen mostrar abiertamente sus emociones.


FORTALEZAS:

     Viven contentos con su vida por tomar las decisiones basadas en lo que realmente les interesa en lugar del dinero.  Son parejas adaptables en cuanto a decisiones financieras.


DESAFIOS:

     Especial atención para no llegar a ser reactivo, teniendo que tomar decisiones urgentes por la falta de interés a lo relacionado con el dinero. Actuar de urgencia suele no llevar a las mejores decisiones y suelen tener un buen sustento en el miedo.
Cuando requieren tomar decisiones sobre sus propias finanzas su desconocimiento les pone en mala situación. Son desorganizados también con el pago de impuestos.


Reto: tratar de trabajar involucrándose en las finanzas familiares.



 GASTADOR / SPENDER


CARACTERÍSTICAS:

     Les gusta gastar dinero, lo tengan o no, incluso cuando no hay una oportunidad para gastarlo, ellos la buscan. No es cuestión de la cantidad que gastan, ni requieren hacer grandes compras, sino es la sensación de hacerlo. Cualquier pequeño consumo les es válido y sienten la misma satisfacción si es para sí mismos que para otros.
Pueden llegar a ser compradores compulsivos que no pueden resistir la siguiente compra. Suelen pagar las rondas entre los amigos, y si hay necesidad, suelen encontrar justificación para el gasto.
Les seducen fácilmente las cosas sobre los mostradores de las tienda o los expositores.
No tratan de acaparar cosas, gozan comprando también para los demás, por ello suelen tener reputación de generosos, por ejemplo donando.
Suelen gastar más de lo que ingresan por lo que tienen a acumular deudas.
Se es gastador cuando se vive al momento, tratando de generar grandes momentos hoy con el placer de consumir.


FORTALEZAS: 

     Saben vivir la vida al máximo, disfrutando con la espontaneidad sin bloqueos limitantes. Son desapegados y generosos.


DESAFÍOS:

     Ser conscientes de que se puede ser poco práctico en las compras por impulso, sin lista, sin preferencias, sin límites.
No invierten tiempo buscando oportunidades.
No esperan cuando quieren algo y no diferencian entre quererlo y necesitarlo. En ocasiones sufren remordimientos por haberse dejado llevar, lo que puede generar una escasa comunicación financiera con sus parejas y por tanto unas acciones ocultas y secretas. Les duele ver lo que les ocurre pero les cuesta contenerse.
Suelen marcarse presupuestos ajustados aunque, pese a sus buenas intenciones, se exceden.

Su reto más importante, una vez reconocido este tipo de personalidad, es respetar las expectativas financieras sobre todo las acordadas con la pareja (máxime si esta es de perfil ahorrador/a).



 ASEGURADO / SECURITY SEEKER


CARACTERÍSTICAS:

     Prefieren guardar todo su dinero debajo del colchón, planeando cada posible complicación futura, por ello les encantan los seguros y disponen de muchos.
Tienen su casa de veraneo dónde frecuentar, comen en los mismos restaurantes.  Sus vacaciones suelen ser muy organizadas, asegurando los gustos de todos, los mejores precios y las mejores condiciones.
En su planificación financiera tienen un apartado para imprevistos, disfrutando al garantizarse un futuro asegurado.
Son investigadores, revisan bien cada destino de sus inversiones, conociendo en profundidad los detalles y dedicándole el tiempo necesario hasta su profundo conocimiento.
Les gusta la aventura siempre que la puedan planear previamente. Son muy predecibles.
No les cuesta gastar dinero siempre y cuando sientan que lo hacen con sabiduría, pero disfrutan con una película tranquila en casa.


FORTALEZAS:

     Son confiados y cuidadosos planificadores, rara vez comprometiendo su futuro, por tanto, no participan en aquello que pueda comprometer su patrimonio. 
Tienen voluntad de sacrificio, de no hacer hoy por el bien de un futuro mejor.
No gastarían hasta saber que tienen el dinero y asegurándose de que no les será necesario para cubrir sus compromisos.


DESAFÍOS:

     Pequeñas desviaciones sobre su planificación les puede hacer padecer una crisis personal. Pueden llegar a ser negativos en exceso, demasiado nerviosos ante el riesgo, rechazando frecuentemente nuevas oportunidades.
Pueden llegar a ser controladores y limitar los sueños de sus parejas, encerrándose en un círculo vicioso de investigación sin tomar acción (parálisis por análisis). Esto puede ser tan desgastante que abandonan nuevas oportunidades conformándose con lo que tienen.
Principal reto: deberían evitar que el miedo les controle y paralice, estableciendo límites, e indicando hasta dónde hay que tener seguridad dando espacio al riesgo controlado. 



 AHORRADOR / SAVER


CARACTERÍSTICAS:

     Odian gastar dinero. Prefieren llevarse un sándwich que comprar la comida. Sienten dolor cuando gastan más de lo que deberían. Si pueden elegir prefieren las marcas blancas, no por ser avaros si no porque prefieren ahorrar. Se pueden permitir una primera marca, pero prefieren el ahorro, disfrutan con él, por ello les emociona cualquier posible ahorro que consigan en cada compra. Les gustan las rebajas y las ofertas.
Suelen tener un almacén de cosas de las que esperan poder encontrar utilidad. Conservan coche, ropa y demás todo lo que pueden.
Rara vez compran de forma impulsiva , buscan con detalle las mejores ofertas y se aseguran de tener el dinero antes de comprar. Evitan a toda costa pagar intereses por la tarjeta de crédito y tratan de comprar al contado.


FORTALEZAS:

     Pueden llegar a sumar mucho dinero porque cuidan muy bien cada céntimo. Son organizados, responsables y generan confianza en lo que se refiere a dinero.
Cuidan y gastan generalmente con sabiduría, valorando el tiempo que les cuesta conseguir las cosas.
Suelen cultivar un cercano círculo de amigos.


DESAFÍOS:

     Entienden el  ahorro como un fin y no como un medio para lograr lo que desean. Por ello tienen un reto importante para ahorrar lo que les puede llevar a convertirse en ladrones de felicidad, restando alegría de hacer cosas divertidas por pensar en el coste que supone.
Pueden llegar a convertirse en tacaños y egoístas.



THE MONEY HARMONY. OLIVIA MELLAN.


AMASADOR / AMASSER

      Los que tienen a ser amasadores de dinero, estarán felices cuando tengan grandes sumas de dinero a su disposición: bien para gastar, o bien para ahorrar y/o invertir. Si actualmente no están gastando, ahorrando o invirtiendo, podrían sentirse vacíos o no completamente vivos.

     Tienden a equiparar el dinero con la autoestima y el poder, por lo que la carencia de dinero puede llevarles a sentimientos de fracaso o, incluso, a la depresión.

     Si contratan a un asesor de inversiones o a un planificador financiero su principal preocupación será que encuentren inversiones con altas tasas de retorno, porque tienen la esperanza de hacer tanto dinero como sea posible, lo más rápido posible.

     Probablemente se divierten tomando sus propias decisiones financieras por lo que puede serles difícil dejarle mucho control a los profesionales financieros. Por otro lado, si tienden a preocuparse demasiado y están cansados de su obsesión por el dinero, podrían darse la oportunidad de asignar algunos de sus detalles financieros a asesores de confianza.


EVITADOR /EVASOR / AVOIDER

     Para aquellos con tendencia a ser evitadores de dinero, es probable que desde hace bastante tiempo no controlen sus chequeras y tarjetas de crédito, no paguen sus facturas a tiempo y dejen la presentación de sus impuestos para el último minuto (si es que los presentan). Probablemente también eviten hacer cualquier presupuesto o mantener cualquier registro financiero, por lo que suelen no saber cuánto dinero tienen, cuánto deben o cuánto gastan.

     Pueden evitar invertir dinero, incluso cuando tienen poco, porque les parece demasiado problemático centrarse en esos detalles.

     Lo que alimenta la evasión es sentirse abrumado o incompetente al enfrentarse a sus finanzas personales.

     Aquellos que son unos evitadores extremos, pueden sentir una especie de ansiedad o parálisis cuando se enfrentan a sus propias cuestiones económicas. Algunos incluso pueden compartir la creencia con los monjes (monos) del dinero de que este es sucio.

     Otros tienen un sentimiento de aburrimiento para sus cuestiones financieras, aparentemente sin importancia. Pero la mayoría de los evasores son más dados a sentirse incompetentes o inadecuados en relación a las complejidades y los detalles de su vida financiera, en lugar de sentir que están por encima de este trabajo asequible.


ACAPARADOR / HOARDER

     Quienes tienen a ser acaparadores de dinero, les gusta ahorrarlo y priorizar sus metas financieras. Es probable que tengan un presupuesto y que se diviertan haciéndolo y revisándolo periódicamente.

     Lo más posible es que haga tiempo que no gastan dinero en si mismos y en sus seres queridos, como cosas lujosas o regalos prácticos, porque les parecen compras frívolas. Pueden verse bien gastando dinero en entretenimiento o vacaciones, o incluso en ropa, pese a ser gastos, en gran medida, innecesarios.

     Si piensan en invertir su dinero, tienden a perder liquidez pero a ganar seguridad en el futuro, especialmente en su jubilación. Ahorrar para días lluviosos aparece entre sus prioridades naturales.

     Los acaparadores extremos, podrían preferir guardar su dinero tan cerca de si mismos, que eviten incluso hacer inversiones conservadoras, tales como plazos fijos o deuda pública (bonos, letras o pagarés del estado). Aunque es raro, algunos acaparadores son conocidos por guardar su dinero bajo el colchón, o en otros lugares secretos, antes que depositarlos en el banco.

     Dependiendo de cuán extremo se tenga desarrollada este tipo de personalidad, tendrán alguno, varios o todos los rasgos comentados.


MONJE (MONO) DEL DINERO / MONEY MONK

     Los monjes (monos) del dinero, piensan que el dinero es sucio, malo, y si tienen demasiado se sentirán dolidos, dañados. En general, creen que "el dinero es la raíz de todo mal". Es razonable por tanto, que se identifiquen con la gente de escasos recursos y no con los que acumulan riqueza.

     Si obtienen una ganancia inesperada (a través de la herencia, por ejemplo), tienden a sentirse incómodos e incluso ansiosos ante la idea de que les llegue tanto dinero.

     Les preocupa que en algún momento lleguen a "venderse", y se conviertan en más codiciosos y egoístas perdiendo así un punto de vista humano positivo y/o valores e ideales espirituales.

     Probablemente rechazarán invertir su dinero, por miedo a que crezca y si piensan en hacerlo se sentirían más cómodos con inversiones socialmente responsables que reflejen sus profundos valores y convicciones y que contribuya a las causas que les gusta apoyar.


GASTADOR / SPENDER

     Disfrutan con su dinero utilizándolo para comprarse bienes y servicios para su placer inmediato. También es posible que obtengan satisfacción gastando en regalos para los demás.

     Es muy probable que lleven mucho tiempo sin ahorrar dinero ni priorizando las cosas que les gustarían para su vida. Incluso puede serles difícil apartar el dinero suficiente para futuras compras orientadas o para metas financieras a largo plazo.

     Es posible que gasten todo o gran parta de sus ingresos, incluso que se encuentren endeudados. Ahora bien, es importante darse cuenta de que algunas personas que están en deuda no son gastadores; simplemente no pueden ganar suficiente dinero para cubrir sus necesidades básicas. Si su ingreso es insuficiente para cubrir sus gastos, se enfrentan a una crisis personal real. En este caso tendrían que pensar en estrategias para generar más ingresos.

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Y después de todo esto, me gustaría leer vuestros comentarios. ¿Qué personalidades os caracterizan? ¿Os sentís identificados?

Hasta pronto.

Javier.




sábado, 26 de abril de 2014

Mi Personalidad Financiera II (Cuestionarios)











Como continuación a la última publicación sobre Personalidad Financiera hoy he querido dejaros traducidos y adaptados a nuestro país, los dos cuestionarios que entiendo mejor pueden ayudarnos a conocernos.

Antes de nada quiero agradecer especialmente la colaboración a Ernesto de CashFlow Madrid, un grupo de formación y networking basado fundamentalmente en los principios de Robert Kiyosaki.


THE MONEY HARMONY de Olivia Mellan

Para hacer el cuestionario pincha aquí.
(Duración aproximada 5 minutos).

1. Si te llegará de forma inesperado 20.000 €, tu primer impulso sería:
      -Gastarlo en cosas que quiero, incluyendo regalos para los demás.
      -Lo pondría inmediatamente en un lugar seguro para no malgastarlo.
      -Esperar hasta sentirme menos abrumado para tomar una decisión.
      -Encontraría formas de invertirlos para conseguir la mejor rentabilidad posible.
      -Daría la mayor parte a organizaciones que tratan de hacer del mundo un lugar mejor.

2. Cuando se trata de lidiar con mi dinero:
      -Me aseguraré de que nunca influye en mis decisiones de vida.
      -Disfruto gastándolo en regalos y en cualquier otra cosa que me de placer.
      -Pienso mucho en ello y elaboro estrategias para conseguir más
      -Me aferro a el y disfruto pensando en la seguridad que proporciona.
      -Trato de no pensar en ello y confío en que el propio dinero se haga cargo por sí mismo.

3. Mi objetivo financiero principal es:
      -Ahorrar suficiente dinero ahora apara no tener que preocuparme por mi vejez.
      -No lo tengo claro aún.
      -Tener suficiente dinero para asegurarme de que podré comprar lo que quiera.
      -Tener suficiente dinero para satisfacer mis necesidades básicas y después dar el resto.
      -Hacer tanto dinero como pueda, lo más rápido posible.

4. Cuando se trata de presupuestar el dinero:
      -Dedico gran cantidad de tiempo en averiguar cómo tener más dinero para gastar y ahorrar.
      -Me enorgullezco siguiendo mi presupuesto de cerca.
      -Me siento orgulloso de vivir sin haber necesitado nunca un presupuesto.
      -¿Presupuesto? ¡Qué asco! Sólo escuchar esa palabra dan ganas de rebelarse.
      -No tengo un presupuesto y no sabría cómo empezar uno. Espero que mi dinero se haga cargo de sí mismo.

5. Cuando se trata de los gastos:
      -Espero tener el dinero suficiente para hacerme cargo de los gastos inesperados.
      -Disfruto gastando dinero, siempre que pueda seguir ganando y ahorrando más y que mi patrimonio no deje de aumentar.
      -Prefiero ahorrar mi dinero, gastarlo me pone nervioso.
      -No me importa cómo empleo mi dinero, tengo cosas más importantes en que pensar.
      -Me encanta gastar dinero, a veces incluso más de lo que gano.

6. Cuando pienso en registros financieros:
      -Me encanta mirar mis viejos registros para ver cuánto más dinero tengo ahora.
      -No estoy seguro de los registros que habría mantener.
      -Disfruto manteniendo un registro cuidadoso.
      -Me mantengo al tanto de las ingresos y gastos, dentro y fuera del registro.
      -No guardo los registros. Hay cosas más importantes en la vida.

7.- Cuando se trata del ahorro:
      -Sé que debo estar ahorrando dinero, pero nunca se como ponerme con ello.
      -Me gusta mucho ahorrar, y muchas veces pienso en cómo podría ahorrar más.
      -Tengo problemas para ahorrar dinero, y reconozco que a veces me molesta.
      -Si tuviera el dinero suficiente para ahorrar, en su lugar lo regalaría.
      -Ahorrar es algo natural para mí. Soy regular y consistente.

8. Cuando se trata de pedir préstamos:
      -Trato de no pedir dinero prestado porque es fácil perder la pista a su devolución.
      -Es raro que pida dinero prestado porque siempre tengo suficiente ahorrado para emergencias.
      -Estoy dispuesto a pedir prestado dinero para hacer dinero, pero no me gusta tener un montón de deudas.
      -He pedido dinero prestado a menudo, pero no puedo decir que siempre devuelvo.
      -Odio la deuda y solo pido préstamos para atender necesidades absolutas.

9. Cuando se trata de prestar dinero:
      -Soy bastante generoso y no me preocupo demasiado de que me lo devuelvan.
      -La gente tiende a no pedirme dinero porque saben que probablemente no me sobre.
      -No tengo claro que pueda permitirme prestar dinero.
      -Trato de no prestar dinero, pero si lo hago, me encuentro nervioso hasta que me lo devuelven.
      -No me importa prestar dinero a una tipo de interés, si se me devuelve en el tiempo pactado.

10. En cuanto a las tarjetas de crédito se refiere:
      -No me gusta el uso de tarjetas de crédito, creo que la gente que las usa está buscando problemas.
      -Uso mucho las tarjetas de crédito y tiendo a devolver solo la cuota mínima.
      -No me importa usarlas de forma equilibrada, siempre que pueda pagarlas rápidamente.
      -A menudo me sorprende lo mucho que debo, sobre todo cuando suman intereses por pagos atrasados.
      -Siempre he tendido a evitarlas. Prefiero pagar con tarjeta de débito o en efectivo.

11. En el caso de una emergencia financiera:
      -No sé si tengo suficiente dinero ahorrado, así que simplemente espero lo mejor.
      -Espero poder confiar en los amigos o los bancos.
      -Nunca tengo suficiente dinero para ahorrar para emergencias.
      -Tengo guardada una considerable cuantía para emergencias pero no estoy seguro de que sea suficiente.
      -He ahorrado lo suficiente para casi cualquier emergencia pero espero no tener que gastarlo.

12. En cuanto al pago de impuestos se refiere:
      -Me asombra descubrir la cantidad de impuestos que debo.
      -Puedo guardar regularmente para los impuestos, y por lo general presento mi declaración con bastante anterioridad al vencimiento.
      -Odio todo este asunto y trato de hacerlo con el menor alboroto posible.
      -Siempre lucho para conseguir que se me devuelva, si no, siempre tengo dinero para pagar mis impuestos.
       -Si puedo, me enorgullezco de pagar menos impuestos, aumentando los ingresos.

13. Para sentirme totalmente satisfecho con mis ingresos anuales, qué necesitaría:
      -Que mi empresa coincida su aportación con cada euro que yo aporto a mi plan de pensiones.
      -Que ganase, por lo menos, el doble de lo que estoy ganando ahora.
      -Estoy seguro de que podría utilizar más dinero, pero no tengo ni idea de cuánto.
      -Estoy bien como estoy, más dinero me haría sentir incómodo.
      -Tener a alguien que pagase mis cuentas y poder gastar toda mi nómina!

14. Cuando se trata de invertir:
      -Siempre dejo mis intereses ahorrados para maximizar mi retorno.
      -Si tuviera que invertir, me gustaría que alguien tomase las decisiones por mí.
      -Sólo invierto sobre seguro, como los plazos fijos.
      -Siempre he querido probar algo salvaje que pueda terminar haciendo hacerme rico.
      -Si tuviera que invertir, sólo elegiría empresas socialmente responsables.

15. Cuando quiero comprar algo que no está en mi presupuesto:
      -¿Qué presupuesto? Todo saldrá bien.
      -Tendría que pensarlo antes de darme permiso para gastar el dinero.
      -Lo compraré pueda o no permitírmelo.
      -La mayor parte de las cosas que quiero no son caras, por lo que me daría el lujo de comprarlo (aunque más tarde probablemente desearía no haberlo hecho).
      -Si es lo suficientemente importante, modifico mi presupuesto, de lo contrario, me olvido de ello.

16. El dinero para mí representa:
      -Seguridad.
      -Felicidad, placer y excitación.
      -Un sentimiento de codicia y, posiblemente, corrupción.
      -Una fuente de ansiedad y conflicto.
      -Poder, prestigio y libertad.

17. Solicitaría un préstamo bancario, en estas circunstancias:
      -Para ir de vacaciones o comprar algo que realmente quiero.
      -Sólo si se tratase de una gran emergencia. Espero no tener nunca que pedir dinero prestado.
      -Para invertir en un negocio u oportunidad de alto rendimiento.
      -Para hacer reparaciones esenciales, pagar deudas o aumentar mi seguridad futura.
      -No lo se.

18. Me preocupo por el dinero:
      -Nunca. Me preocupo por cuestiones más importantes, como el calentamiento global.
      -Un poco, pero hago todo lo posible para asegurarme de tener más que suficiente.
      -Constantemente, es lo que más me preocupa.
      -Solo cuando nos encontramos en una crisis financiera.
      -¿Preocuparme? !Disfruto gastándolo!

19. Cuando pienso en mi futuro:
      -Estoy muy preocupado, porque para mí es muy difícil ahorrar.
      -Solo cabe esperar, el futuro se cuidará de mí.
      -Dado mi plan de tener mucho dinero, el futuro probablemente irá bien.
      -Me siento bastante confiado, he estado ahorrando sistemáticamente durante años.
      -Creo que marcar la diferencia en la vida de uno es mucho más importante que el dinero.

20. Si ganara un millón de dólares en la lotería, mi primera reacción sería:
      -Sentirme culpable pensando en las personas pobres.
      -Sentirme aliviado porque mi futuro estaría seguro.
      -Sentirme totalmente abrumado, no tendría idea sobre cómo manejar la situación.
      -Empezaría a pensar en maneras de hacerlo crecer y utilizarlo para mi propio disfrute.
      -Estaría tremendamente emocionado, porque a partir de entonces podría comprar lo que quisiera.



THE MONEY COUPLE de Scott & Bethany Palmer.

Para hacer el cuestionario pincha aquí. (Has de rellenar unos pequeños datos per no te llevará más de medio minuto y el resultado valdrá la pena).


(Duración aprox. 10 min.). Califica cada punto según lo bien que te describe cada afirmación según una escala de 1 a 5, en la que significan:  
1= “no soy así en absoluto”.       3= “quizás, algunas veces”.        5= “esto me describe perfectamente”.


1.- A menudo compro en rebajas o utilizo cupones descuento.
2.- Cuando se trata de vacaciones en familia, la experiencia en familia es más importante que su coste.
3.- Acudo a Internet para buscar buenas ofertas.
4.- Estoy dispuesto a pagar menos dinero con el fin de alcanzar la libertad financiera.
5.- Me gusta planear mis vacaciones en el último minuto.
6.- Estoy dispuesto a perder dinero para ganarlo después.
7.- Mis habilidades en la gestión del dinero son muy bajas.
8.- Rara vez pienso en el dinero o me preocupo por él.
9.- Cuando se trata de finanzas, mi familia me describiría como un empresario.
10.- Compraría pan del día anterior para ahorrar dinero.
11.- Investigo antes de realizar compras importantes.
12.- Si se me presenta la ocasión, prefiero tener garantizados 10.000€ que tener un probabilidad del 50% de conseguir  100.000€.
13.- La calidad es más importante que la cantidad.
14.- A menudo voy a las tiendas “todo a 1€” para conseguir buenos precios.
15.- Estoy contento con que mi pareja se haga cargo de las finanzas.
16.- No me gusta hablar de dinero.
17.- Entro en la tienda con una lista pero a menudo me termino llevando cosas extra.
18.- De niño gastaba toda mi paga.
19.- Me gusta probar nuevos restaurantes.
20.- Mi mayor preocupación financiera está en no ahorrar lo suficiente para mi jubilación.
21.- Me encanta comprar regalos para otras personas.
22.- Me gusta ahorrar dinero para gastarlo en vacaciones.
23.- Tengo prisa por ahorrar dinero.
24.- De niño ahorraba mi paga o el dinero que recibía.
25.- Me siento bien con oportunidades de inversión arriesgadas.
26.- Me gusta ir a restaurantes familiares.
27.- Bajaría la calefacción para ahorrar dinero.
28.- No uso las tarjetas de crédito o pago todo al mes siguiente.
29.- De niño siempre buscaba algo nuevo que hacer.
30.- No consigo dormir sabiendo que mis inversiones están bajando.
31.- Rara vez reviso el saldo de mi tarjeta de crédito.
32.- Por lo general el dinero no se encuentra entre mis prioridades.
33.- Me gusta cuando tengo toda mi inversión alineada con mis planes de futuro.
34.- Prefiero un salario regular antes que una comisión sobre ventas.
35.- Me considero ahorrador.
36.- El significado es más importante que el coste a la hora de hacer un regalo.
37.- Estoy dispuesto a pagar más por ropa y productos de marca.
38.- Pagaría un extra por la comodidad y conveniencia.
39.- Estoy dispuesto a  apalancarme (asumiendo riesgo) con mis ahorros ante una oportunidad de inversión.
40.- Me irritan las personas que planean sus gastos hasta el último céntimo.


Pues bien, en el próximo post, que será muy pronto, os dejaré traducidas y adaptadas a nuestras costumbres todas las personalidades posibles según estos dos cuestionarios. 

Os animo con ambos, no os llevarán más de 15 minutos en total. 
¿Cuáles son vuestras personalidades? ¿Se os ocurre algún otro tipo de personalidad?

Un abrazo, y buen fin de semana!!

Javier.

lunes, 14 de abril de 2014

Mi Personalidad Financiera (I)



Imagen: themoneycouple.com



Hola amig@s!

Por circunstancias personales ajenas a mi voluntad he estado desconectado del blog estas dos últimas semanas. Desde ahora mismo, he adquirido el compromiso conmigo de volver a la dinámica de una publicación semanal.

Como comenté en Mi Patrón del Dinero, todos tenemos un modelo de conducta aprehendido (sí, con hache) porque habitualmente es fruto de la educación recibida y, muchas veces, casi copiado. Esta parte de nosotros contenida habitualmente en nuestro inconsciente, se amplía con nuestras experiencias y circunstancias personales, definiendo así nuestra Personalidad Financiera.

Acudo al diccionario de la RAE, según el cual la personalidad es la diferencia individual que constituye a cada persona y la diferencia de otra. Al tratarse de un concepto básico dentro de la psicología, diversos autores han ido modificando su definición. Personalmente, y de una manera más amplia, me gusta entenderla como el patrón de actitudes, pensamientos, sentimientos y repertorio conductual que caracteriza a una persona y que tiene cierta persistencia y estabilidad a lo largo de su vida, de modo tal que las manifestaciones de ese patrón en las diferentes situaciones posee algún grado de predictibilidad. 

Es muy difícil conocer la personalidad, principalmente porque en gran medida nos viene definida por nuestra educación y desarrollo personal y por ello, no es estática. La manera más sana de conocerse en esa faceta económica es tratando de reconocer cada impulso, cada pensamiento y cada actitud personales ante una decisión financiera.

Dado este comportamiento predecible, vengo investigando desde hace tiempo a distintos autores y estudios que por medio de cuestionarios han conseguido agrupar y definir esas diversas conductas. La cuestión es que, como mucha de la información útil que encontramos en internet, la mayoría de las páginas son en inglés.

Entre otros he analizado a The Better Money SkillsLearn Best (más enfocado en concoer la personalidad de los hijos), The Money Advice ServiceMillionaire MindQuibbloCalibea (referido a matemática financiera), Lendo (en español), Money HarmonyThe Money Couple...

Varios de ellos apenas aportan valor para nuestro objeto de estudio y otros se desvían de nuestro tema a tratar, valorando aspectos muy técnicos de las finanzas. He encontrado cuestionarios también enfocados a conocer la personalidad más enfocada a profesionales del  sector, e incluso test usados como herramienta de venta de entidades financieras.

Como resultado, considero especialmente interesantes para nuestro aprendizaje y autoconocimiento los siguientes:

MONEY HARMONY 

Su autora es Olivia Mellan y por medio de un cuestionario de 20 preguntas cuyas respuestas se encuentra entre totalmente de acuerdo y totalmente en desacuerdo, nos define 5 grupos de personalidades: amasador, evitador, acaparador, monje (mono) del dinero y gastador. El cuestionario está bien trabajado, pero las explicaciones de los cinco grupos no me resultan muy concisas.
La ventaja principal de este test, es que nos muestra la puntuación para cada uno de los 5 tipos de personalidad, obteniendo así nuestro tipo principal y conociendo cuáles más predominan en nuestra forma de ser.
Cabe destacar que en sus libros incluye 6 nuevos tipos de personalidad, que se desarrollan de forma específica dentro de las relaciones de pareja, aunque se encuentran fuera del cuestionario gratuito.


THE MONEY COUPLE

Me resulta especialmente interesante el cuestionario desarrollado por el matrimonio Meet Scott y Methany Palmer. He de reconocer que las asignaturas de doctorado me han servido para algo, y analizando la validez estadística del test, me ha sorprendido encontrarme la colaboración de Kirk Cameron, doctor en estadística por la Universidad de Standford (esto no sucede con el anterior).

Mediante un cuestionario de 40 preguntas, a responder desde 1 (nada de acuerdo) hasta 5 (esto me describe), nos dan a conocer una personalidad principal y otra secundaria. Estas pueden ser: 


Los autores nos las presentan en dos grupos, unos tienen más tendencia al derroche y otros a la acumulación:

     -Los perfiles de la izquierda con facilidad dejan ir el dinero, lo suelen ver como un medio para lograr un fin. Por ello tienden a ser más impulsivos y experimentan poco miedo y ansiedad en sus decisiones financieras.
     -Los perfiles de la derecha buscan retener el dinero, lo suelen ver como un fin en sí mismo. Por ello gastan intencionadamente y, en ocasiones, experimentan miedo y ansiedad en sus decisiones financieras. Esta actitud puede llevar a ser poco generosos o a disfrutar menos de la vida.

La personalidad primaria suele ser la que nos describe en primer lugar mientras que la secundaria se acerca con menos consistencia. Entre ambas, se pueden dar distintas combinaciones. Cuando las personalidades son del mismo lado, se corre el riesgo de ser extremista, mientras que cuando las dos personalidades son de lados opuestos, aunque los perfiles se ven compensados, podría surgir un conflicto interno, una lucha de personalidades. 


Es importante tener en cuenta que todos tenemos distintas formas de enfrentarnos y manejar el dinero, y por tanto distintas personalidades. Los grupos que hemos comentado no nos describen en nuestra totalidad, pero si pueden darnos una orientación que ayuda a conocernos mejor. Asimismo es muy posible que en función de nuestro estado emocional y del estado de nuestro bolsillo, en determinadas ocasiones actuemos de forma diferente a nuestras personalidades predominantes. 

Conocer nuestro tipo de personalidad financiera, no solo nos sirve para conocernos más, si no para entender ciertas complicaciones que podemos tener con personas de nuestro entorno, especialmente pareja y familia. Por ejemplo, cuando en una pareja uno es de perfil ahorrador y el otro derrochador, puede ser habitual encontrar discusiones con el dinero como fondo del asunto.

Si alguno tenéis complicaciones con el idioma, comentádmelo y dedico otro post a la traducción de los test y de las distintas personalidades. Con un nivel medio de inglés, entre los dos no os llevará más de 15 minutos conocer vuestros tipos. 

¿Has descubierto ya tus tipos de personalidad financiera? ¿Te sientes identificado con ellas? He de decir que en mi caso y, como en todo cuestionario, salvando ciertos comentarios, me siento bastante cercano con las mías. Yo soy, por este orden, Amasador y Acaparador según Olivia y Ahorrador y Arriesgado según The Money Couple.

Un abrazo,

Javier.



domingo, 23 de marzo de 2014

Mi patrón del dinero






Los últimos fines de semana, por circunstancias que no vienen al caso, me "ha tocado" escabullirme (jejeje) del mundanal ruido de la capital. Este finde por contra, apenas tengo qué hacer. Bueno, no tengo quehacer fuera de casa porque lo que es dentro no sé por dónde empezar.

Como si las últimas 4 mudanzas en escasos 3 años no hubieran sido suficientes, en la próxima semana vuelvo a cambiarme de piso (por supuesto a mejor). A esto, como a tantas otras cosas difíciles de la vida, al final también se le coge gustillo... Porque para mí tiene una gran consecuencia positiva: la consiguiente limpia y desecho de aquellas cosas que ya no sirven. Este nuevo orden y eliminación de material superfluo, también tiene una repercusión positiva en nuestro propio orden emocional y mental.

Lo mismo sucede con la forma de entender nuestras finanzas personales y con las emociones y sentimientos que nos provoca el dinero. Con cierta periodicidad hemos de analizar los patrones de conducta que tenemos y tratar de depurar los pensamientos negativos, bien porque nos hacen daño, bien porque nos dificultan la forma de desenvolvernos con él.

El primer aprendizaje que recibimos acerca del dinero suele provenir de nuestros familiares más cercanos: nuestros padres y hermanos, abuelos, tíos... De forma histórica este tema, junto con la sexualidad (ya sabéis que mi madre es terapeuta sexual), ha sido tabú dentro de muchas familias, en algunas incluso sigue siéndolo a día de hoy.

Para conocer ese aprendizaje hay que pararse a pensar un poco:
¿Se hablaba con libertad del dinero en tu familia? ¿Qué opinión se tenía/tiene de los ricos y de los pobres? ¿Escuchaste pelear a tus padres o familiares por dinero? ¿Viste sufrir a alguien cercano porque sus ingresos no eran suficientes? ¿Cuando de niño pedías dinero se te daba con facilidad?

Estas preguntas son solo algunos modelos y ejemplos de comportamiento que en base a la repetición contribuyeron a formar tu patrón sobre el dinero. Así pues, la forma de desenvolverse de nuestros padres y de nuestra sociedad es la que previsiblemente nos ha marcado a nosotros y en base a la cual actuamos hoy.

Una forma rápida y sencilla de analizar nuestro patrón, además de conocer la educación recibida y respondernos a las preguntas anteriores, es revisando las cantidades de dinero que manejamos en la actualidad. Estas pueden haber disminuido, estar manteniéndose o pueden estar creciendo con el tiempo.

Sea cual sea tu situación, es seguro que se debe en gran medida a esa parte intangible de nuestra mente: el inconsciente. Es aquí donde se forja y actúa nuestro patrón del dinero: el cúmulo de creencias, pensamientos y emociones que determina nuestra conducta financiera.

Por esto me encuentro a empleados de banca, economistas, financieros, etc. que contando con conocimiento técnico para administrar la economía o riqueza ajenas, no son capaces de hacerlo en sus vidas personales, motivo por el que mucha gente vive hiper-endeudada.

Pero no todo queda aquí, existe también un sentido de pertenencia familiar, es decir, nos manifestamos de manera inconsciente de forma leal a la tradición familiar. Por ejemplo, uno puede creer que sólo trabajando duro podrá conseguir prosperar y alcanzar bienestar, porque es así como en su familia se ha venido haciendo. Esta persona no podrá por tanto generar riqueza de forma sencilla porque su propia creencia no se lo permite, su lealtad familiar le exige continuar trabajando duro y la mayor parte de las veces, de forma no consciente. Robert Kiyosaki explica muy bien en sus libros esta diferente forma de pensar y entender el dinero, según tenemos mentalidad de Rico o de Pobre.

Por tanto, nuestro presente financiero es el resultado de aquello que aceptamos como realidades y verdades acerca del dinero. Muchas de ellas no las hemos analizado en profundidad, y las replicamos sin darnos cuenta. Nuestros padres tienen su propio patrón, fruto de su educación, aprendizaje y experiencia personales, por lo que nosotros en base a nuestra propia experiencia de vida hemos de hacernos nuestro propio Patrón, y empeñarnos en que sea lo más sano posible para nuestra satisfacción personal.

En muchas ocasiones he escuchado comentarios como "los ricos son unos tiranos", "el poder económico corrompe", "los pobres son más humildes", "la gente de África es más feliz" y un sinfín más. Todas estas sentencias vienen a demostrar que no todo el mundo interpreta y percibe las relaciones con el dinero de la misma manera.

En mi experiencia, he de decir que la pobreza o riqueza propias no determinan la forma de actuar de la gente, sino que la forma de pensar y actuar de cada uno determina cómo de pobre o rico se es, sino financieramente hablando, sí mentalmente.



En mi día a día trabajo con mucha gente que tiene su vida económica resuelta, pero no solo la suya o la de su entorno familiar más cercano, sino la de varias generaciones posteriores. La forma de desenvolverse de estas personas con el dinero  es indudablemente más sencilla que la del resto de los mortales, que hemos de trabajar duro para obtener unos buenos ingresos. Lo que si aprecio es una nota común en su forma de pensar respecto al dinero: son más conscientes, más atentos y tienen unas creencias más abiertas para obtener aún más. Revisan con más frecuencia su situación financiera, siempre buscan nuevos negocios sobre los que trabajar, buscan especialistas para cada necesidad que les surge sobre las que no están al día y supervisan con mucha atención que el trabajo de éstos sea impecable. 


Por contra, también me encuentro a familias más humildes, cuya situación financiera no es fácil. Dando por hecho que las generalizaciones no son buenas, es cierto que muchos comparten el mismo pensamiento acerca del dinero: "los pobres son humildes, los ricos son corruptos y tiranos". Aún queriendo prosperar y mejorar su situación personal, su propia creencia se lo impide. 



Esta circunstancia común me confirma que existe un distinto patrón de pensamiento entre unos estratos sociales y otros, y me hace cuestionarme hasta qué punto ese patrón de pensamiento condiciona la vida de muchas personas.




Así pues, un buen punto de partida sería conocer la Personalidad Financiera propia. Si durante esta semana no cambio de idea, sobre ella escribiré en el próximo post.



Por último, ¿Conoces tu patrón de conducta? ¿Te has parado a pensar antes en el aprendizaje financiero recibido? Me encantará que compartáis vuestras experiencias.

Me voy a seguir haciendo cajas y a depurar mis armarios y estantes...

Un fuerte abrazo.


domingo, 16 de marzo de 2014

¿Qué es el Dinero?








¿
Según el diccionario de la Real Academia Española de la lengua (RAE), el dinero es la "moneda corriente, hacienda o fortuna". Si desgranamos esta explicación, nos define la moneda como una "pieza de oro, plata, cobre u otro metal, regularmente en forma de disco y acuñada con los distintivos elegidos por la autoridad emisora para acreditar su legitimidad y valor, y, por extensión, billete o papel de curso legal".
En su tercera acepción, y ya con mayor contenido económico, nos indica que la moneda es también un "instrumento aceptado como unidad de cuenta, medida de valor y medio de pago".
Nos indica que la hacienda es el "conjunto de bienes y riquezas que alguien tiene." Y la fortuna, además de "suerte favorable" y "éxito", se define como un "capital, caudal, fortuna".

Lo que para mi gusto le falta a estas definiciones es la explicación de esa aceptación, del valor que se le otorga para que se utilice a día de hoy como medio de pago y enriquecimiento. 

Así pues, y atendiendo un poco a la historia, en sus inicios las monedas adquirían valor por lo que se valoraba el metal del que estaban acuñadas. Ciertas personas eran ricas, no solo por las tierras, animales, ejércitos o materias primas de que disponían, sino por la cantidad de monedas con que contaban sus arcas personales. 

Con el paso del tiempo, las monedas de oro, plata, cobre o bronce dejaron de estar en circulación y empezaron a acuñarse con metales de menor valor. Fue a partir de entonces cuando el importe de éstas se mantuvo gracias a que los Bancos Centrales de cada país tenían a buen recaudo una reserva en oro equivalente a la suma de todo el billete y moneda que había en circulación en el país (o incluso fuera). Así pues, los ciudadanos no confiaban en la pieza o billete en cuestión sino en el oro que lo respaldaba de fondo. 

Según fue avanzando la historia, las reservas de oro fueron disminuyendo, las nuevas generaciones ya habían aprendido a cuantificar el importe de cada moneda y de cada billete por el color y el tamaño, hasta el punto de que muchas personas siquiera sabían que existía ese respaldo en los Bancos Centrales.

A día de hoy, son cada vez menos los países que mantienen esas reservas en oro, por lo que el dinero existe gracias a la confianza que entre todos depositamos en él. Esta confianza es tal que si a cierta distancia apreciamos en el suelo un papel marrón de cierto tamaño, es muy seguro que nos acercaremos a ver si se trata de un billete de 50 euros. Si una vez encima apreciamos que se trata de un billete de algún juego de mesa, seguro que siquiera nos agachamos a recogerlo. Ahora bien, al menos yo, he terminado agachándome en alguna ocasión y me he llevado una desilusión cuando me daba cuenta de que era una publicidad, de aquella que en cierta época se veía a menudo. 

Estoy convencido de que si pudiéramos irnos muchos siglos atrás, y a la salida del circo romano dejáramos un billete de 50 euros, la gente pasaría por encima y lo pisaría sin mayor importancia. Al fin y al cabo no es más que un papel impreso. Esto mismo sucedería cuando el billete se encontrase tirado en una cultura en la que el euro (o cualquier otra moneda de curso legal) no tienen ese valor y que su única forma de cambio fuera el trueque.

Analizando el paso de los siglos, nos encontramos con una importante evolución. En una primera época el valor del dinero era intrínseco, es decir, no valía en sí la moneda sino que se le daba forma a ciertos metales preciosos para poderlos intercambiar. Su valor dependía del metal en que se acuñaban. Mucho tiempo después pasamos a tener un valor de contrapartida, el metal en sí no adquiere valor ninguno, pero existe confianza en el dinero por las reservas que lo soportan. A día de hoy le damos un valor fiduciario o valor legal propio, es decir, depende del crédito y de la confianza que se le otorga.

Tras todo esto, podemos decir que el sistema económico de hoy se basa en gran medida en la confianza de todos. Porque de no existir esta confianza en el dinero, no trabajaríamos por un sueldo. Es más, no solo confiamos en los billetes y las monedas, sino que confiamos también en los números que vemos en una pantalla, un folio o una cartilla, cuando sabemos que están depositados en una entidad financiera. Si no confiáramos en el ingreso de nómina, seguro no trabajaríamos por dinero, sino a cambio de bienes que necesitamos para nuestro día a día. Si nos fiáramos, habríamos incluso  de volver al trueque.

Me gusta analizar esta evolución porque me parece significativa en la historia de la humanidad, y  en cómo las evoluciones sociales y humanas han venido también relacionadas con el tipo de economía que se desarrollaba en la época, y su fiel medio de cambio: la moneda.


¿Para qué sirve el dinero?

Una vez sabemos qué es el dinero y hemos pensado en la característica principal que permite su existencia, necesitamos conocer su utilidad.

Ante esta pregunta me he encontrado muy diversas respuestas ya que a todos se nos vienen a la cabeza infinidad de cosas que querríamos tener y hacer con él y para mí todas ellas son válidas. Ahora bien, la respuesta a esa pregunta es muy clara y concisa: el dinero SOLO SIRVE para emplearlo o para guardarlo. No tiene más fin ni más posibilidades. Lo que en consecuencia si puede variar es el destino, tanto al emplearlo como al ahorrarlo, y es aquí donde el coaching financiero cumple un papel importante: tanto en la forma de conocer cómo lo empleamos, como en la importancia, las posibilidades y las herramientas para su ahorro. 

¿Se os ocurren otros destinos? ¿Habíais pensado en la importancia de la confianza en el dinero? Es necesario confiar en él para su uso pero a su vez, como comentaba en post anteriores, es importante confiar en uno mismo y conocerse en profundidad para hacer el mejor uso posible del mismo. Recordemos que el tiempo es escaso y el dinero ilimitado, asi que nuestra consideración personal tendrá relación directa con la forma de obtenerlo y de destinarlo.

Como el contenido es amplio, querría profundizar más, pero me gustaría que me indiquéis qué intereses tenéis para el siguiente post. Para facilitarlo tengo varias posibilidades aunque también me podéis lanzar propuestas distintas: 
¿Para qué sirve el dinero? ¿Cómo se obtiene el dinero? ¿Qué tipos de dinero existen?

Os leo en los comentarios...

Hasta pronto!

Javier.


sábado, 8 de marzo de 2014

Tiempo y dinero.





Os voy a desvelar algo que para mí es importante, diría que vital, porque es el único concepto (junto con las emociones a las que dedicaré otro post) que considero tiene una estrechísima relación con el dinero y en consecuencia con nuestras finanzas personales. Como indica el título me refiero al Tiempo.

El tiempo, o mejor dicho su percepción y gestión, van de la mano de las finanzas personales y vengo percibiendo que no todos valoramos esta dualidad cada vez que se presenta la necesidad en nuestro día a día. Y sí, hablo de necesidad aunque me gusta poco este concepto (habrá otro post asociado a estas), porque se requiere conocerse, valorarse, aceptarse y querer evolucionar, antes de poder trabajar sobre las finanzas propias. Por ello es necesario pensar en ambas cuando se nos presenta la ocasión y conocer nuestra tendencia personal en la forma en que nos desenvolvemos con el dinero (pensamientos, personalidad financiera, emociones...).

Porque estaréis conmigo en que el tiempo es de los pocos conceptos que es limitado, o más bien, limitadísimo. En nuestro quehacer diario escuchamos muchas quejas y comentarios de nuestro entorno, y una de las más habituales tiene que ver con la falta de tiempo. Este, en su mayoría, o al menos en una cuantía importante, se destina al trabajo, lo que a su vez nos repercute dinero. La forma de emplear este dinero habría de hacerse pensando en el tiempo que nos ocupa obtenerlo, y la necesidad real o ficticia de un consumo concreto. Es decir, si mañana queremos comprarnos una fantástica prenda del último escaparate en que nos hemos parado, sería razonable valorar su precio en función del tiempo que nos conlleva obtener ese importe. Esta forma de pensar nos permite cerrar el círculo de la paridad tiempo-dinero y acercarnos a la valoración personal de nuestro tiempo en función de cómo venimos empleando el dinero. Por esto, aquí es donde entra en juego la valoración de uno mismo, respecto al esfuerzo y y a los minutos (u horas para gastos de mayor importe) que requerimos para decidir permitírnoslo. Así pues, no pretendo hacer un post sobre gestión del tiempo porque para ello hay ya muchos libros y teorías (os recomiendo utilizar el Método GTD de David Allen), sino simplemente asociarlo y valorarlo bajo una concepción financiera.

Es más, y profundizando otro poco en la materia, podemos concebir el dinero como una variable infinita puesto que no es posible imaginar la cantidad de dinero que podría llegar a nuestras manos, principalmente porque desconocemos la cantidad real que existe en circulación (otra cosa es como conseguirlo pero os aseguro que a día de hoy aún no he descubierto la panacea). Por el contrario, el tiempo es limitado, escasísimo me atrevo a decir, tanto que salvo que se demuestre empíricamente lo contrario y respetando las distintas creencias, tan solo tenemos una vida, la que estamos viviendo. Se nos pasan las semanas sin darnos cuenta, cambiamos de estación sin apenas recordar cuando sacamos el abrigo o volvemos a las chanclas y bermudas, cumplimos años sin ser conscientes y disfrutamos de las navidades y las vacaciones como algo fugaz, que apenas podemos recordar en profundidad.

Así pues, siempre que tengamos en mente una decisión que tomar, que conlleve un aspecto Financiero, indudablemente habremos de tener en cuenta la ecuación con la variable Tiempo.

Cuando se piensa en esto detenidamente y empezamos a decidir con esta polaridad en mente, actuamos con una escucha aún más interna (también un concepto gestáltico) lo que permite comenzar a desenvolverme de una forma que me satisface más a mí mismo. Permitidme que llegado este punto me acuerde del egoísmo, ya que mucha gente podrá tachar esta forma de actuar indicando que resta importancia a los demás. Este concepto está absolutamente tachado en nuestra sociedad pero es fundamental, en su cierta medida, para estar y convivir bien con uno mismo.

Lo que busco con todo esto es que demos un salto más en nuestra propia realidad y seamos conscientes de que este tipo de decisiones, aunque tienen un importante contenido social, son personales. Que en la vida tenemos trabajos, familia, pareja, hijos, amigos, y al mismo tiempo caprichos, consumos prescindibles y necesidades imprescindibles, y que están en nuestra mano las decisiones sobre cómo y en quién empleamos ambos.

Esta concepción dual es fundamental para mí y será importante recordarla cuando veamos nuevos conceptos, como por ejemplo el de salario por hora o el de riqueza en meses, así como su relación con los ingresos y gastos actuales.

Porque al final, casi todo en esta vida (me permito incluir ese casi para dar pie a debate) tiene relación con el tiempo y con el dinero que se emplean.

¿Qué opinión tenéis del tiempo? ¿Habíais pensado antes en esta relación? ¿Vuestras decisiones cotidianas más banales tienen en cuenta esta ecuación? ¿Os habéis encontrado con ocasiones en las que habéis dudado en el momento de comprar?

Nos escribimos pronto.

Javier.