miércoles, 9 de diciembre de 2015

Experiencia Inversora I





Hace años que me planteo comprar una vivienda como inversión, es decir, para sacarle rentabilidad, no para vivir en ella

Desde finales del pasado año, sentí la importante necesidad de decidir, lanzarme a ello u olvidarlo. Como siempre que se encasquilla algo en la cabeza, estaba consumiendo buena cantidad de energía y fuerzas de otros proyectos. Analizaba toda guía de inmuebles que pasaba por mi mano, leía a otros que había hecho inversiones en ladrillo, seguía y estudiaba el real estate tan sonado en inglés y me paraba en los escaparates de las inmobiliarias para analizar la oferta y demanda, incluso cuando viajaba! 
Estaba claro que tenía algo que hacer, o lanzarme a la aventura y comenzar algo, o quitármelo de la cabeza. 

A primeros de este año empecé a estudiar con detenimiento la oferta inmobiliaria de Madrid. Analizaba zonas, precios, tipos de viviendas, alquileres y comencé a forjarme una primera idea.

Comencé conversaciones con personas del sector y muchos 'entendidos' me decían: "Javier, lo fundamental de una vivienda es la localización y en una ciudad como Madrid siempre céntrico, dentro de la M-30" (para los de fuera, se trata de la primera circunvalación que rodea a Madrid, a día de hoy, ya se encuentra muy dentro del área metropolitana). 

He de reconocer que como llevaba tiempo con este asunto en la cabeza, la parte financiera no me suponía un problema. Sabía hasta qué en importe podría endeudarme, ya había analizado los bancos, revisado mis ahorros y me había cerciorado de si a través de la gente más cercana podría obtener algo más prestado. 

Cuando veía los precios de los pisos, los gastos de comunidad, los precios de los alquileres, los impuestos sobre bienes inmuebles, el perfil del inquilino y la gran oferta existente, fui poco a poco desestimando esa idea. Llegaba a su fin el primer semestre del año, y por fin había decidido la ubicación. Se trata de un antiguo pueblo ya absorbido por Madrid, muy transitado por distintos tipos de turista y con mucha rotación de trabajo por la cercanía con el aeropuerto. Hoy es un barrio residencial, muy tranquilo con una gran oferta de servicios y buena comunicación. Había encontrado un sitio donde había grande y buena demanda, precios asequibles e importante rotación . Sin duda, de lanzarme, tendría que ser aquí. 

Como empezaba a tenerlo claro me decidí por el siguiente paso: empezar a visitar viviendas. Primero a través de portales de Internet bien conocidos, y después seleccionando a través de inmobiliarias y particulares. Es importante este paso porque las inmobiliarias son de gran ayuda, primero hacen un importante filtro (con el destino futuro del piso, el precio, el tamaño y el mercado) y facilitando muchos datos interesantes de la zona, lo que sirve para nutrirse de una valiosa información. 

Los precios de las viviendas nuevas con garaje, jardín, piscina e instalaciones deportivas eran prohibitivos. Muy seductores e interesantes de cara a un futuro, pero con unos gastos de comunidad elevados que disminuían la rentabilidad del alquiler. Rápido quedaron fuera.

Tras este paso empecé a ver con mayor claridad qué estaba buscando. Cuantos más pisos visitaba, más idea me hacía de lo que necesitaba: un piso bien ubicado en su zona, de mínimo dos habitaciones y una cocina independiente. Un piso que admitiera cierta reforma, al menor coste posible, tras la cual pudiera asombrar con un aspecto renovado y acogedor. Quería que tuviera todas las comodidades, buenas orientación (luminosidad) y comunicación, y cercanía al transporte público. 

Cuando alguien lleva un tiempo estudiando y visitando una misma zona, llega a conocer en profundidad como se mueve el mercado en ese momento y para ello las tecnologías también ayudan. Tenía un usuario en los portales más importantes de Internet que permitía hacer visitas virtuales, ver fotografías, contactar con los propietarios, hacer filtros, notas de seguimiento e incluso avisos de bajadas de precio. La mayoría de las inmobiliarias conocían mi interés por la zona y cada vez que les entraba una nueva vivienda sonaba mi teléfono. No dejé de moverme, visitar y hacerme una opinión cada vez mayor de lo que por allí podría encontrar.

Tras tiempo indagando y en plena investigación, me llega un aviso al mail: una vivienda había bajado su precio, nada menos que 15.000 euros de golpe. Corriendo llamé para concertar una visita, se trataba de una mujer jubilada que quería que su madre vendiera el piso para acercarse a ella. El piso tenía dos habitaciones en 60 metros, la cocina y el baño reformados, calefacción y agua caliente por gas natural (difícil en la zona para pisos de esas características), muy buena distribución, ventilación cruzada y muy luminoso. Se encontraba en el centro del pueblo y la urbanización contaba con un pequeño jardín comunitario en la entrada. Pese a los casi 40 años del edificio el piso me encantó, por lo que rápido le pedí que me diera unos días para hacer los números definitivos y, de ser así, reservarlo. 

Afortunadamente topé con una familia encantadora, con la que tuve mucho feeling desde el principio y que me facilitó los tiempos que necesité. Visité  el piso varias veces más, incluso en compañía de arquitecto y albañiles y, finalmente, escasos 15 días después estábamos en el notario.

La sensación que tuve durante todos esos días es indescriptible. Por un lado una gran emoción, un nuevo sueño en el que llevaba casi 6 meses trabajando empezaba a materializarse. Me sentía muy orgulloso por todo el trabajo de investigación, aunque a la vez me sentía muy nervioso y tenía miedo. Iba a ser la primera vez que tendría una hipoteca. Si esa fuera la única cuota a pagar no me preocuparía tanto, podría hacerle frente, la cuestión es que esto iba a ser una inversión por lo que yo tendría que seguir viviendo de alquiler y manteniendo mi vida, pero atendiendo a una cuota más, y de qué importe! Realmente, iba a ser la primera vez que al abrir mis posiciones bancarias me iba a encontrar con un signo menos delante de... 6 cifras!!!!! La situación era nueva, y eso me acongojaba. 

Cuando salí del notario me costaba creer que ya estaba hecho, por un lado, tenía ganas de festejarlo a lo grande, y por otro, tenía ganas de empezar con la obra. Tenía que economizar la inversión, así que me había comprometido a hacer todo lo que pudiera yo mismo. Casi nada!

El próximo día escribiré sobre la reforma y un pequeño detalle sobre el análisis financiero del proyecto.

Como conclusión a esta primera parte: cuando una tema financiero te ronda la cabeza conviene parar, analizarlo en profundidad y decidir sobre emprenderlo o dejarlo pasar. En la inversión inmobiliaria es fundamental, analizar la financiación y el estudio del mercado para definir las características y la ubicación de la vivienda. Para lo primero es interesante trabajar con coaches financieros, para lo segundo nos serán muy útiles agentes de la propiedad o inmobiliarias.





viernes, 24 de julio de 2015

Deporte e Inversiones.






Hace un tiempo que no publico, lo que no significa que no esté pasando por aquí y vea que cada vez sois más los que me leéis, y tampoco que me haya apartado. Quizás es ahora cuando estoy más comprometido que nunca, el error, y así me lo habéis comunicado ya varios, es no haber ido comentado los progresos.

Hace unos pocos días en una sesión individual una cliente me dijo que le gustaría hablar sobre inversiones. En ese momento me pilló totalmente de imprevisto, no había imaginado antes que nuestras sesiones llegarían a ese punto, pero me gustó que saliera de ella. Hablamos de las inversiones desde un nivel muy básico, acordamos unos deberes para las vacaciones y me dejó pensando en el asunto.

Cada uno de nosotros entendemos el mundo de la inversión de una manera distinta. Para algunos se trata de "apostar" por los mercados (acciones, fondos de inversión, etc.), otros de comprar participaciones en pequeñas empresas o intentar desarrollarlas, los más valientes se plantean montar un negocio, muchos buscan rentabilidad para sus ahorros y otros tantos se deciden por ladrillo.

Tratar el mundo de las inversiones es tan complejo como querer resumir un campo como el del deporte. De hecho, le encuentro mucha similitud: ambos son sanos para el cuerpo y la mente, tienen muy diversas posibilidades y cada persona se siente más interesado por unos u otros según los gustos y la preparación o formación que se tenga.
Si pienso que es sano, es porque pienso también que es necesario. Aunque solo nos queramos plantear sacarle algo de rentabilidad a nuestro Fondo de Emergencia, ya estamos hablando de invertir nuestro dinero. Este podría ser un primer paso, desarrollar y dotar esa "caja para imprevistos".

Dicho todo esto, solo me queda compartir con vosotr@s, que uno de los motivos de mi ausencia en el Blog es precisamente porque en lo que estoy más centrado ahora mismo es en una importante inversión que, si todo sale según lo previsto, la semana que viene estará cerrándose. Así que os la compartiré por aquí en cuanto salga del horno.

Aprovecho para haceros saber que están previstos el comienzo de nuevos cursos y talleres a partir de septiembre, que las sesiones individuales se siguen haciendo y que pronto os hablaré de esa inversión. No esperéis gran cosa, aunque seguro que nos ayudará como ejemplo muy gráfico para nuestra formación en Finanzas Personales.

Espero que la vida os siga tratando bien y que las vacaciones de verano nos sirvan para descansar, desconectar y reponer fuerzas.

Hasta pronto.

Javier.




viernes, 10 de abril de 2015

Reglas Básicas para las Finanzas Personales

Foto: imgkid.com




El pasado sábado comentaba varios hábitos financieros saludables que comparten los ricos y aquellas personas financieramente libres. Hoy quiero hablar de aquellas reglas que considero básicas para crear una buena base en tus Finanzas Personales. Lee con atención y reflexiona sobre ello. Cada pauta contiene una serie de buenas prácticas para conseguirlo.





Conócete a ti mismo: Este punto es muy importante, no solo para las finanzas, sino también para la vida en general. Me encuentro muchas personas que viven de una forma determinada sin tener claro por qué lo hacen. A día de hoy parecen pocas las personas que saben hacía dónde quieren ir y han definido un camino para conseguirlo. Si no eres capaz de encontrarlo tu solo, busca ayuda, Como con mucha simpatía dice Odin Dupeyron, la cesta básica de la compra habría de estar compuesta: "leche, huevos y terapia. Muchos huevos para ir a terapia". 
Vale la pena reflexionar en una frase que una vez escuché: si no sabes hacía dónde vas, dentro de un tiempo podrás verte en cualquier sitio y no sabrás cómo has llegado. 


Por tanto, antes de hacer un Presupuesto Inicial has de tener un profundo conocimiento sobre ti y sobre tu tendencia y hábitos de consumo. Para esto es conveniente que conozcas tu Personalidad Financiera y tu Patrón del Dinero, es decir, que valores cómo tu educación y tu experiencia personal han definido tu forma de comportarte con el dinero.



Una vez tengas claro qué te mueve a la hora de comprar algo, de decidir tu forma de vida, de planificar tus vacaciones o de elegir la zona en la que vives o el coche que compras, estarás preparado para seguir trabajando.




Analiza tus deudas: Es muy posible que si estás leyendo esta publicación tengas deudas contraídas. Lo es porque la mayoría de las personas de una u otra forma las tienen. 

Si es así, piensa en las compras que tienes aplazadas, en el saldo de tu tarjeta de crédito, en tu préstamo para estudios, o para el coche, o incluso en tu préstamo hipotecario. 


     Diseña un cuadro y anota los siguientes datos: importe inicial, importe de cada cuota, tipo de interés que pagas por él y la fecha en que terminarías de devolverlo. 

     Calcula los gastos añadidos a esa operación: comisión de apertura, gastos de gestión, intereses, gastos de notaría, gastos de estudio, gastos de gestoría, seguros vinculados, impuestos...
     Trata de calcular a grosso modo cuántos intereses pagas en total cada año por cada uno de ellos y cuántos tendrás que pagar durante toda su duración.
     Valora la satisfacción que te reporta lo que obtuviste por ello y piensa en cuántas horas de trabajo te supone. Haz un calculo mayor, piensa en cuánto tiempo estarás trabajando solo para pagar esa deuda.
     Por último, después de calcular todo esto, valora de una forma sincera (especialmente para las pequeñas financiaciones y las tarjetas de crédito) el tiempo y energía que te supondrá haberte permitido esa compra. ¿Fue tan necesaria esa compra o ese gasto? ¿Realmente lo deseabas o necesitabas o te dejaste llevar por un impulso? ¿Podrías haber esperado unas semanas más y haberlo meditado más despacio? Piensa en lo cómodo que te sería ahorrar esa cuantía todos los meses, o lo desahogado que podrías vivir si no tuvieras que pagar esas cuotas. Imagínalo despacio, visualizate sin ellas. Qué libertad! Realmente, salvo excepciones, pagar los intereses y gastos inherentes a una compra a plazo te suponen un importante malgasto de tiempo y energía  




Planifica tus finanzas: Es importante que tengas analizados tus consumos habituales, tus gastos principales, así como definir qué pretendes conseguir y cómo actuar para ello. Pasos para ello:



     Estudia tus ingresos y la forma en que podrías obtener más.

     Calcula tus ingresos por hora, descuenta todos aquellos gastos que suponen el desempeño de tu propio trabajo y divídelo después entre las horas totales que trabajas al mes. Te sorprenderá saber lo que ganas realmente por cada hora de trabajo.
     Planifica tu ahorro y define una cuantía con la que te puedas comprometer mensualmente.
     Piensa en tu futuro, en cómo te gustaría que fuera, en un mínimo de seguridad y confort para ti y tu familia. Imagina tu jubilación, piensa en la situación en que te encuentras hoy, la que se encuentra tu país y las dificultades con que te podrías encontrar en un futuro. No está de más ser previsor, al fin y al cabo, con una buena organización te garantizo que no será tan difícil.
     No te olvides de definir, crear y mantener un colchón Financiero.
     Elabora presupuestos y supervísalos con el paso del tiempo. Te permitirá mejorar mejorar poco a poco los presupuestos y conocer en profundidad la forma en que "se te va el dinero".
     Estudia la necesidad o satisfacción que te aporta cada compra que haces, y por qué. Recuerda tu salario por hora cada vez que quieras hacer un gasto. Compara el esfuerzo que te supondrá trabajar ese tiempo para poderlo pagar y valora si te satisface lo suficiente.



Protege tu dinero: La mejor manera de valorar tu esfuerzo en tu trabajo para la obtención de dinero es impidiendo que todo él se acabe yendo de nuestras manos. Protegiendo tu dinero te proteges a ti mismo y esto genera mucha confianza.

     
     Recuerda la potencia del págate primero a ti mismo. Descuenta una cuantía de todos los ingresos mensuales que recibas con la única intención de ahorrarlo y de que te pueda reportar intereses. 
     Acostúmbrate a vivir con menos de lo que ganas, a no engordar tu ritmo de vida cada vez que obtengas un incremento en tus ingresos o unos ingresos extraordinarios.
     Calcula qué cuantía mensual mínima necesitas para vivir. Piensa cuántos meses mínimos necesitas para estar mentalmente tranquilo en caso de perder esa fuente de ingresos. ¿Un mes? ¿Tres meses? ¿Quizás medio año? El colchón de seguridad será tu primer objetivo marcado. Una vez lo hayas obtenido y apartado del resto de tus cuentas, podrás pasar al siguiente objetivo. 
     Continúa pagándote a ti mismo, esta vez generando poco a poco tu ahorro. Ya tienes cubierto un colchón de seguridad. También tienes una partida dentro de tu Presupuesto Inicial para Imprevistos. Ahora se trata de ahorrar aquella cuantía que te suponga apretarte un agujero en el cinturón, sin pasarlo mal por ello, pero sin apartarlo de forma holgada. Ya hemos comentado que el 10% sería un buen porcentaje. 
     Estudia cómo sacarle el mayor provecho a esos ahorros. En caso de que no te atrevas, o no sepas, busca ayuda especializada.
     
Es tan importante saber cómo gasto como tratar de generar un mayor ingreso. La resignación no lleva a ningún sitio y hay unos ingresos que son posibles para todos: la rentabilidad de mis ahorros.



Consume de manera informada y controlada: Existe una importante conciencia social del consumo. Eres mejor persona y estás mejor situada en esta sociedad cuánto mejor coche tienes, mejor colonia usas y más marcas de ropa conocidas llevas sobre ti. En la sociedad actual mucha gente vive por lo que pone en su tarjeta de visita, y no tanto por la persona que son o que buscan alcanzar ser; por el trato que tienen con el de enfrente, la forma en que se valoran o la pirámide de preferencias que se tienen marcada. Todavía hoy es más fácil moverse en esta tendencia y hacer lo que en cada momento se espera que se haga, desde independizarse, enamorarse, vivir juntos o tener hijos. Aprecio una importante marea de hábitos según la cuál algunas personas se mueven, y salirse de ella hace sentirse a uno raro y diferente.

Esta diferente forma de vivir, en la que uno se hace principal responsable de lo que le sucede y de las decisiones que toma y ha estado tomando a lo largo de su vida, es la que permite desenvolverse con mayor conciencia de uno mismo y de sí mismo en su propio entorno. 


Por esto, es importante conocer la forma en la que tus impulsos de compra te asaltan y que organices y definas tus propias necesidades de compra. Esto es más sencillo cuando valoras la relativa necesidad que tienes antes de comprar algo y marcándote unas pautas de consumo infranqueables.



     Programa todo lo posible las compras que necesitas hacer, tanto de alimentación y ropa como de mantenimiento y ocio.

     Limita tus facultades de compra a un importe determinado. Todo lo que exceda ese importe habrás de meditarlo al menos con uno o dos días de antelación, no podrás decidirlo en el momento salvo que lo tengas programado. 
     Suprime las compras a plazo por completo. No te fies de las ofertas de financiación sin intereses. Rara vez son reales, suelen llevar parejo una comisión de apertura, gastos de gestión o seguro añadido. Con el tiempo, llegará el momento en que tu mismo puedas autofinanciarte (experiencia propia). 
     Consulta con tu pareja qué necesidades vitales tenéis de forma conjunta. Valorad juntos aquellas que son diferentes y, por el bien de vuestra economía común, ordenarlas y ayudaros a poner límites conjuntos. De esta manera, el compromiso adquirido no solo contigo, sino con alguien más, te ayudará a recapacitar ante el primer impulso de gasto. 



Espero que estas reglas, te ayuden como un primer acercamiento a tus finanzas personales. Yo lo considero un primer comienzo  Me encantaría que dejaras un comentario con tu opinión.



Hasta pronto!





sábado, 4 de abril de 2015

6 Hábitos Financieros Saludables



Las personas que han tenido éxito en el ámbito económico suelen compartir unos patrones de conducta financiera. Hoy quiero listar varios de los hábitos que compartimos las personas que tenemos buena relación con nuestras Finanzas Personales, especialmente aquellos que tienen independencia financiera. 
Todos ellos por separado son muy sencillos, pero en su conjunto y mantenidos en el tiempo, te ayudarán a dar un gran impulso a tu situación personal.


1.- Págate primero a ti mismo. 


      Esta es la primera buena práctica que suele cumplir una persona que maneja de forma controlada e inteligente sus finanzas. Se trata de preahorrar, es decir, apartar una cuantía en el momento en que se reciben los ingresos todos los meses. Aunque parezca difícil, es más sencillo acostumbrarse a vivir con menos, que tratar de conseguir que nos sobre a final de mes.
Son muchos los autores que hablan de ello, recomiendo especialmente el libro: “El hombre más rico de Babilonia”.


2. Mantén un colchón financiero.

     Muchas personas consumen en su día a día la totalidad de sus ingresos lo que genera una importante dependencia de la fuente de ingresos. A medida que  incrementa su nivel de ingresos acomodan su nivel de vida, lo que muchas veces requiere además endeudamiento.
Llevando a cabo el punto anterior es sencillo crear un colchón para imprevistos.
Esta partida te ayudará a solventar cualquier imprevisto financiero: un despido, una enfermedad, un accidente , etc.


3.- Vive por debajo de tus posibilidades.

     Las personas que cumplen las premisas anteriores, acostumbran a vivir en un nivel inferior del que podrían, confiando en sí mismos, priorizando sus gastos y adecuándolos a sus necesidades reales. Se trata de evitar la tendencia al consumo de nuestra sociedad occidental, de evitar los grandes endeudamientos o las innecesarias compras a plazos, limitar el uso de las tarjetas a crédito con pago aplazado y tener un proyecto financiero acorde a tu proyecto de vida personal.
Busca un sentimiento de control sobre tus finanzas del día a día, poder pagar a tiempo todas tus cuentas y aprende a manejar el dinero de la mejor forma posible.


4.- Ten un Plan de Vida.

     Las personas con mayor satisfacción son aquellas que tienen definida la forma de alcanzar sus metas. No importa tener el plan financiero absolutamente definido, basta con tener claras unas líneas de conducta y sentir que trabajas de forma activa para conseguir tus metas financieras.
Ejemplo de ello es: definir qué límite pagarás por la compra de una casa o por un alquiler, cuál es el importe que puedes destinar a las vacaciones, qué cuantía necesitas ahorrar para comprar algo decidido, cuánto y cómo ahorrar para la jubilación; o buscar un ingreso pasivo generado por medio del ahorro…
Por supuesto, dentro de este plan se encuentra tener cubierto un Fondo de Emergencias.



5. Siente la Libertad Financiera.

     Estas personas tienen un concepto de libertad financiera bien definido dentro de su Plan Financiero. Sienten libertad para tomar las decisiones que les permiten disfrutar al máximo de sus vidas: definir la cantidad de trabajo, programar tiempo libre, escaparse un fin de semana, hacer unas vacaciones en familia, salir a cenar o a tomar una copa. Independientemente de lo que decidan hacer con su dinero, tienen la flexibilidad financiera y el conocimiento personal suficientes como para valorar lo que desean en cada momento y poder vivir felices.


6.-  Ten claro el concepto de Riqueza.

     No entendemos que es más rico el que mayor saldo acumula en su cuenta y más propiedades mantiene a su nombre, sino lo entendemos desde una concepción que relaciona el tiempo y el dinero de que disponemos. Así pues, entendemos la riqueza según la independencia de que se disponga en las dos variables de esta ecuación.



¿Practicas alguno de éstos hábitos? ¿Has empezado a practicarlos y has notado diferencias? Me encantaría leerlas en los comentarios!

sábado, 28 de marzo de 2015

Cómo Hacer un Presupuesto Inicial



Quiero empezar explicando la forma en que entiendo un Presupuesto Inicial. Se trata de enumerar los ingresos y gastos que se tienen en un período de tiempo determinado, de forma que permita conocer los compromisos financieros adquiridos, y así tener mayor conciencia y poder establecer metas. 

A medida que profundizamos en nuestras Finanzas Personales, podemos elaborar presupuestos cada vez más acordes a nuestra realidad y más cercanos a nuestros hábitos de consumo. Compararemos la evolución de esos presupuestos semana a semana y mes a mes, por lo que con el tiempo podremos definir presupuestos más reales y a más largo plazo e incluso poder modificar esos hábitos de consumo. 

Personalmente, tengo la inmensa mayoría de mis gastos previstos. Tengo partidas individualizadas para alimentación, ropa y calzado, viajes, regalos, vivienda, protección, gasolina, vehículos, ocio, varios e imprevistos. Todos ellos están mensualizados, y algunos de ellos semanalizados. Gracias a este orden, y a mi decisión de cumplirlos (os garantizo que no se me hace difícil puesto que están calculados con cierta holgura) ahorro prácticamente un 20% de mis ingresos mensuales. No quiero comentar hoy la importancia del ahorro, ya vendrá esa publicación, pero sí os garantizo que tener un colchón para emergencias y una previsión sobre la cuantía que pretendo alcanzar genera mucha estabilidad y seguridad, y esta forma de relacionarme conmigo a través del dinero me es mental y físicamente muy sana y relajada. 


PRIMER PASO

     Coge una hoja excel o un papel y un boli y empieza a cuantificar todos los ingresos que tienes durante el año. 
Si tus ingresos son inestables, es preferible que apliques la cuantía más baja que tengas, o que dividas entre 12 meses el importe que sueles ganar en el año. Hacer esto último no es demasiado conciso, pero permite una primera aproximación.

Ten en cuenta todos los ingresos que tienes: salarios, ingresos por trabajos independientes, intereses de ahorros, alquileres, etc.


SEGUNDO PASO

     Incluye todas las cuotas de tus deudas actuales: hipoteca, préstamos, tarjetas de crédito, etc. Es conveniente incluir también el tipo de interés al que los pagas y su duración. Conocerlos te ayudará en futuros ejercicios y revisiones. 

TERCER PASO

     Añade en el punto anterior una partida importante: deuda contigo mismo, o más conocido como ahorro. Es importante pagarse primero a uno para obligarse a acondicionar nuestro nivel de vida a nuestro nuevo nivel de ingreso. Mi experiencia dice que es más fácil apartar una cuantía antes de empezar a repartir los ingresos, que buscar un sobrante a final de mes para poder ahorrar (incluso mentalmente es más sencillo). 

     Mi recomendación es que apartes al menos el 10% de tu ingreso mensual. Al principio te será complejo y tendrás que apretarte un poco el cinturón. Solo es falta de costumbre, con pocos meses te irás acostumbrando sin demasiada dificultad. 
Este porcentaje puede parecer elevado al principio, pero tengo comprobado que sale de nuestros bolsillos sin mucha conciencia, en cuestiones que aportan escasa satisfacción. Si consigues ahorrarlo, te sentirás mucho más satisfecho. Te lo garantizo.


CUARTO PASO

     Organiza todos los pagos que tendrás que hacer en el próximo mes. Después de haber identificado las deudas, los principales gastos serán los suministros y los del día a día. Es importante aproximar todo lo posible aquellos que dependen de tus decisiones de compra: alimentación, gasolina, ocio, ropa, etc.

Advertencia: encontrarás gastos pagaderos anualmente, o difícilmente calculables, por ejemplo el pago de los seguros, los regalos o los impuestos. Es muy conveniente calcularlos de forma mensual para poderlos tener en cuenta sobre nuestros ingresos mensuales (los llamamos Pagos Periódificados).


Llegado este punto, el presupuesto está diseñado. Ahora hay que comenzar a incluir los gastos reales que se van haciendo en el día a día para poderlo comparar con los previstos. Te será útil guardar los tickets de compra, los movimientos de las tarjetas y rellenar el cuadro al menos una vez a la semana. No te llevará más de 5 minutos.
Compara estos con tus previsiones iniciales e investiga las diferencias. Esto te permitirá adaptar cada vez más el presupuesto inicial a tu realidad. Cuando trabajemos con presupuestos más avanzados trataremos de usarlos a la inversa, adaptando nuestra realidad a estos presupuestos. 


Para elaborar los primeros puntos será necesario un buen análisis de Mis Ingresos y Mis Gastos. Ten en cuenta que es relativamente fácil conocer los primeros, pero no lo es tanto para los segundos. Una vez lo hayas hecho, te sorprenderás de la forma en que empleas el dinero, incluso seguro que te aparecen consumos de los que siquiera eres consciente hoy. Se trata de algo profundo, en lo que hemos de poner conciencia a la forma en que nos venimos relacionando con el dinero (para ello recomiendo ojear las publicaciones anteriores sobre Mi Patrón del Dinero y Mi Personalidad Financiera).

Así pues, como resumen, con un presupuesto inicial tratamos de identificar lo que uno gana y lo que uno gasta y establecerlo de forma gráfica para poder hacer un seguimiento. Poco a poco podremos ir incorporando nuevas pautas de consumo. 

Principios que han de regir un Presupuesto:

    -Compromiso: necesitamos profundizar lo máximo posible para que se acerque mucho a la realidad.
    -Responsabilidad: una vez definido, trataremos de cumplirlo de la forma más cercana posible. 
    -Realidad: el presupuesto que desarrolle habrá de ser alcanzable con una pizca de ambición. 
    -Autosuperación: me ha de motivar lo suficiente como para ir poderme mejorar con el tiempo.

Si elaboro un presupuesto con unas bases inalcanzables (reducir mis gastos a la mitad, poder ahorrar un tercio de mis ingresos), perderé pronto el interés y de poco habrá servido el tiempo y el esfuerzo dedicados. Necesitaré tener la motivación y compromiso suficientes como para poderlo seguir. 

Te animo a que te pongas con ello ya mismo, con la Banca Online es muy fácil recopilar los datos y desarrollar el cuadro. Si os surge cualquier dificultad escribidme, y si ya tenéis experiencia me encantará que la compartáis en los comentarios.


viernes, 20 de marzo de 2015

Eres Rico. Tu Riqueza


Conozco muchas personas que buscan la riqueza por delante de casi todo. Es un deseo que leo entre líneas en muchas conversaciones con frases como: "si me tocara la lotería...".

Claro está que cualquiera que reciba unos cuantos millones sentirá una profunda libertad. En primer lugar podrá dejar su trabajo, elegir la casa que realmente desea, viajar a los lugares que tantas veces ha visto en las películas y vestir aquellas prendas que tanto les gustan. Dejará de preocuparse por la asistencia médica, la jubilación o la educación de sus hijos y seguro que muchos cambian de coche.

Sin lugar a dudas, una enorme suma genera tranquilidad y esto facilita las decisiones. Lo que no suelo escuchar es qué cantidad necesita cada uno para plantearse ese cambio de vida. Algunos comentan que con pagar la hipoteca sería suficiente, otros con cancelar las deudas estarían satisfechos, a unos tantos les he oído que con un par de millones de euros dejarían el trabajo, y muchos rezan por que la cuantía tenga más de 7 cifras (en euros o dólares) para un cambio de vida radical .

Lo que está claro es que para querer cambiar algo importante en nuestra vida, primero necesitas saber lo que quieres, y qué y cómo lo necesitas para conseguirlo. La mayor parte de nosotros no nos hemos planteado cuánto dinero nos hace falta porque no nos hemos parado a analizar qué queremos y qué necesitamos. Un buen comienzo pasa por saber cómo de rico soy en la actualidad, porque sí, todos podemos medir nuestro nivel de riqueza de una forma gráfica muy sencilla. 
Esto nos permite: definir un objetivo y comparar nuestra evolución hacía él.
Tanto definir tu objetivo financiero principal como las fases necesarias para su consecución, es algo que podemos trabajar en profundidad y de manera individualizada en las sesiones de coaching personales..

Antes de que podamos calcularla, te explico cuál es mi forma de entender la riqueza en un sentido más cercano a nuestra realidad y no tanto a la de personajes como Amancio Ortega, Carlos Slim, Bill Gates o Marck Zuckerberg. Riqueza Personal: se trata de definir cuánto tiempo puedo subsistir con el ahorro que tengo y los ingresos pasivos que genero, en caso de que perdiese mi fuente de ingresos principal (ver post sobre los Ingresos).

Para comenzar, hay que detallar bien los gastos que tengo cada mes y qué cuantía mínima necesito para cubrirlos de forma que pueda mantener mi nivel de vida, sin verlo drásticamente perjudicado. Tenemos que analizar también las deudas con que me encuentro y las cuotas que he de pagar por ellas.

Una vez definido, y valorado todo mi ahorro tal y como comentábamos en el anterior post (Mi Foto Financiera), puedo calcular cuánto tiempo podría auto-mantenerme. Por tanto, el resultado lo obtendremos meses y días.

Como una imagen vale más que mil palabras, vamos a comentar varias situaciones en la que, por simplificar, partimos de una misma base: una pareja, con dos hijos y los mismos gastos básicos: suministros, niños, alimentación, transporte y varios; y sin pasivos recurrentes (intereses, alquileres, dividendos, etc.).


CASO 1:
Vivienda en alquiler, sin Préstamos, sin Tarjetas y sin Ahorros.

Alquiler 700 Cuentas 1162
Suministros 130 SUMA 1162
Niños 80
Transporte 100
Alimentación 150
Cuotas Tarjetas 80
Varios 200
SUMA 1440

Para calcular el nivel de riqueza de la pareja, dividimos el ahorro total entre su presupuesto mensualizado y obtenemos  0,80 (1162/1440), casi 0,81 meses. Esto nos indica que esta pareja se encuentra en un nivel de riqueza por debajo de 1 mes, es decir, podrían subsistir alrededor de 24 días si perdieran su principal fuente de ingresos en la actualidad.


CASO 2:
Vivienda en alquiler, con un pequeño Préstamo de coche, una deuda acumulada de Tarjeta de Crédito y Ahorro en Fondos de Inversión.

Alquiler 700 Prest. Coche -3000
Suministros 130 Tarjetas -1100
Préstamo 60 Cuentas 1162
Niños 80 Fondos Inversión 900
Transporte 100 SUMA 1 -2038
Alimentación 150 SUMA 2   2062
Cuotas Tarjetas 80
Varios 200
SUMA 1500


El cálculo de la pareja en esta nueva situación, genera un nivel de riqueza negativo de -1.35 meses (-2038/1500). Es decir, si perdieran sus ingresos actuales, no podrían mantenerse ningún mes ya que sus ahorros no son suficientes ni para devolver sus deudas, ni para mantenerse a sí mismos siquiera el primer mes.

En este caso, podemos hacer un segundo cálculo en el que no tenemos en cuenta sus deudas sino las cuotas de las mismas, es decir, la cuota de la tarjeta y del préstamo del coche. De esta forma, su nivel de ahorro será de 1.37 meses (2062/1500) es decir, podrían subsistir un mes completo y los primeros 11 días del siguiente.


CASO 3:
En el último caso, la pareja tiene una Hipoteca, un Préstamo de coche, unas Tarjetas que acumulan saldo aplazado y Ahorros en bolsa y fondos.


Hipoteca 700 Hipoteca -80000
Suministros 130 Prést. Coche -3000
Préstamo 60 Tarjetas -1100
Niños 80 Cuentas 1162
Transporte 100 Fondos Inversión 900
Alimentación 150 Bolsa 597
Cuotas Tarjetas 80 SUMA 1 -81441
Varios 200 SUMA 2   2659
SUMA 1500


Nos encontramos ahora ante una situación similar a la anterior. Las deudas acumuladas por la familia son muy superiores a sus ahorros por lo que si tuviéramos en cuenta la suma del conjunto, la riqueza total sería negativa en -54.19 meses. Siempre que ésta sea negativa, nos indica que la pareja se encuentra en una muy difícil situación si perdiese su actual fuente de ingresos, ya que siquiera podrían sobrevivir un mes mientras buscan una nueva fuente. Este hecho se agrava cuando se tienen personas a cargo: padres o hijos. 

Si atendemos al cálculo valorando solo las cuotas de las deudas (que sería la forma correcta de hacerlo), esta familia se encontraría en una mejor situación. Su nivel de riqueza será entonces de 1.77 meses, es decir, un mes y 23 días, casi 2 meses de relativa independencia, hasta encontrar una nueva fuente de ingresos.


Cuanto más tiempo podamos mantenernos, mayor será la estabilidad real con que me encuentro. La Independencia Financiera, concepto que se comenta mucho en la actualidad de Internet, se trata de conseguir ingresos pasivos por importe suficiente como para poder atender el nivel de vida que deseamos. 

A mí me gusta representar la situación de cada uno de forma visual, para lo que utilizo el semáforo de riqueza. Tenemos una riqueza nivel rojo cuando esta sea negativa o cuando siquiera tengamos un pequeño colchón como para subsistir un mes. Nos encontramos en nivel amarillo, cuando podemos atender nuestro nivel de vida durante al menos 6 meses. Para verte en nivel verde, tendrás que alcanzar el nivel de ahorro e ingresos pasivos suficiente como para auto-mantenerte durante mínimo un año. 

Esta herramienta de cálculo (riqueza en meses) y comparación (semáforo de riqueza), nos permite una rápida clasificación visual y nos ayuda  en los autoseguimientos, lo que facilita de buena forma un sistema de trabajo. La mejor manera de profundizar con esto de forma personalizada es mediante sesiones individualizadas, no obstante, la intención de este post y de los cursos es presentarlos y enseñaros a calcularlos de forma independiente.

Espero haber sido capaz de transmitir la fuerza del concepto y la facilidad, tanto de su cálculo, como del semáforo. Me gustará leer vuestras dudas o sugerencias en los comentarios.

Hasta pronto!


sábado, 14 de marzo de 2015

Mi Foto Financiera





En los dos últimos post hablamos de los Ingresos y de los Gastos. Con ellos profundizábamos en nuestras finanzas personales, con un intento de definirlos  y analizarlos. Esto nos permite, por un lado conocer cómo nos movemos en nuestra economía y, por otro, acercarnos a poder elaborar un presupuesto personalizado. Hoy seguimos entrando en materia y profundizamos en otra cuestión básica: el balance.

Todos hacemos fotografías, a muchos nos gusta tener grabado un momento concreto y poderlo disfrutar, recordar e incluso comparar. Con ellas tratamos de obtener una imagen con un instante de algo o de alguien. Salvo que usemos la tecnología secuencial ultra rápida, difícilmente tendremos dos fotos iguales.

De esta misma forma podemos hacer una foto financiera: representar gráficamente un momento muy determinado de nuestra situación económica personal. Por poner un ejemplo, el saldo de nuestras cuentas, préstamos y tarjetas será diferente en plena "cuesta de enero", recién terminada la Navidad, que justo antes de las merecidas vacaciones, cuando muchos cobran pagas extra. Así, la foto de estos dos momentos será bien diferente.

Una vez sabemos lo que es un balance de situación. Necesitamos aprender las ventajas, los usos y la forma de elaborarlo.


FUNCIÓN:

Poder contemplar la situación en que nos encontramos en distintos momentos tiene varias ventajas:

   Permite analizar de forma sencilla en qué situación financiera nos encontramos.
   Simplifica la comparación entre dos fechas.
   Facilita el seguimiento de nuestro plan de acción personalizado, uno de los objetivos prioritarios de las sesiones de Coaching Financiero.

Una vez conocemos qué es y para qué sirve, hemos de saber cómo diseñarlo.


ELABORACIÓN:

Los balances, la “foto financiera”, suelen representarse en un folio dividido en dos partes, de la siguiente forma.



TENGO
(activos)
DEBO
(pasivos)


    -En un lado se encuentran los Tengo: técnicamente se les llama Activos y se componen de todas las propiedades, ahorros e inversiones con los que cuento a la fecha determinada. Los representaremos a la izquierda del folio.


Ahorros
Saldos Cuenta, depósitos…
Inversiones
Mercados: bolsa, acciones, derivados,  estructurados, fondos de inversión, etc.
Participaciones en empresas
Inmuebles
Pisos, casas, plazas de garaje, locales, etc.
Resto
Vehículos
Joyas, mobiliario, ropa, varios.


     -Por otro lado se encuentran los Debo: en el argot se los conoce como Pasivos e incluyen toda aquella financiación o deuda que he de ir devolviendo en un plazo estipulado. Los veremos incluidos en la parte derecha del folio.


Entidades Financieras
Hipotecas
Préstamos y Créditos
Varios
Tarjetas Crédito
Pequeñas Financiaciones
Compras a plazos


Como pequeña nota, decir que si aplicamos la contabilidad real a nuestras finanzas nos encontraríamos una partida especial dentro del Pasivo que se llama Patrimonio Neto y que ambos (Tengo y Debo, Activo y Pasivo) se encuentran  subdivididos en dos grupos: corto plazo (menos de un año) y largo plazo (más de un año). Por lo poco que aporta a nuestro ejercicio y la dificultad que conllevaría su inclusión no vamos extendernos en ello. 


VALORACION

Como queremos obtener la situación financiera de la forma más real posible hemos de saber cómo valorar cada una los conceptos anteriores.

Una forma rápida y sencilla es usar a los bancos, ya que nos envían extractos periódicos (físicos o digitales) que nos muestran a esa fecha la valoración detallada de lo que tenemos con cada uno.
Es muy fácil saber cuáles son las deudas, sus importes y hasta cuándo habremos de pagarlas porque quien nos prestó seguro se ha encargado de hacérnoslo saber, a ciencia cierta por escrito. Así pues, los Debo (Pasivos) los tendremos fácilmente calculados.

No es tan sencillo valorar aquello que tenemos en propiedad porque para darle un valor hemos de conocer el importe por el que alguien lo compraría. A esto se lo conoce como valor de mercado, es decir, el valor al que a ciencia cierta podríamos canjear por dinero algo de nuestra propiedad. 
Suele ser sencillo conocer el valor de una vivienda, bastará con acudir a Internet o a alguna agencia inmobiliaria para aproximarnos. De la misma manera podemos conocer el valor de un coche, moto o autocaravana, pero se dificulta por ejemplo con las joyas o las obras de arte puesto que su mercado (personas interesadas en ellos) es bastante más reducido.

De cualquier forma, será importante ser prudente en la valoración, es preferible calcular por debajo que incrementar el valor de nuestras propiedades (técnicamente se lo conoce como Patrimonio) y evitar desvirtuar nuestra foto. Así pues, y ante la dificultad de algún concepto, tendremos únicamente en cuenta aquello que tengamos certeza de que lo podemos cambiar por dinero contante y sonante en un breve periodo de tiempo. 

Para terminar  os quiero poner un ejemplo gráfico de la situación financiera de una pareja de 34 y 36 años, con un hijo, una casa que compraron  hace varios años, parte con ahorros parte con hipoteca y dos coches antiguos.  Con la crisis prevén que la casa hoy valga menos que cuando la compraron.

TIENEN – ACTIVO
DEBEN - PASIVO
Piso: 200.000€
Hipoteca: 168.000€
(compraron por 248.000€ y se hipotecaron por 190.000€)
Fondos Inversión: 3.200€
Tarjetas: 2.750€
Saldos cuentas: 1.350€
Préstamo coche: 5.000€
Acciones: 4.300€

Vehículos: 7.500€



Os invito a que hagáis como en la foto, cojáis, lápiz, papel y calculadora y empecéis vuestros cálculos y preparéis vuestra foto financiera actual. Os permitirá saber dónde os encontráis y junto a los anteriores y próximos post ir profundizando en vuestras finanzas.


Cualquier idea, duda o dificultad, me gustaría leerosla en los comentarios.