sábado, 28 de febrero de 2015

Análisis de Gastos. Definición, tipos y planificación.



                                  Foto: By Joey Gannon via Wikimedia Commons



En estos días el blog cumple un año, y qué mejor manera de celebrarlo que retomándolo con un nueva publicación con la que seguir entrando en materia.

Para ello, quiero hablar de un tema sobre el que llevo tiempo trabajando: los gastos.

Como comentaba en otra ocasión, el dinero solo sirve para emplearlo o para guardarlo. Hoy voy a escribir sobre la primera opción, no considerándola por ello más importante, pero sí, aquella sobre la que nos cuesta más trabajar. Según mi experiencia, la mayoría de las personas buscan ingresar más, desean que les toque la lotería, mejorar el trabajo o ascender para tener un incremento de sueldo o captar más clientes y trabajar más duro para poder tener ingresos más elevados. Ahora bien, si conocemos en profundidad los gastos y trabajamos sobre ellos, podemos llegar a disminuirlos en una importante cuantía  (en las sesiones de Coaching Individualizadas, trabajamos en profundidad sobre los gastos de cada uno y las herramientas para su cuantificación, control, supervisión y racionamiento).

Cuando acudimos al diccionario, nos encontramos con que los gastos son aquellos movimientos que provienen de emplear nuestro dinero en algo, definiendo un coste como aquél gasto realizado para la obtención o adquisición de una cosa o servicio. A mí me gustaría matizar un poco más, y completar la definición incluyendo al final: siempre que la acción no nos suponga un retorno de dinero. Este matiz es importante para mí, por diferenciar las ocasiones en que disminuimos el saldo de nuestra cuenta o bolsillo con la intención de obtener un ingreso futuro, o cuando únicamente nos reporta una satisfacción material o cubre una de nuestras necesidades.
Así pues, nosotros definimos un gasto como: aquél movimiento que proviene de emplear nuestro dinero para la adquisición u obtención de un bien o servicio.
Dicho esto, discriminamos las inversiones, cuyo objetivo esperado es un retorno de nuestro dinero. Aquí no tengo en cuenta los juegos de azar de cualquier tipo (lotería, apuestas, bingo) que por la incertidumbre en el retorno lo consideraré un gasto. Por poner un ejemplo típico, esta diferencia, discrimina la compra de una vivienda para uso propio, o para ponerla en alquiler y obtener unos ingresos posteriores. De de esto último ya hablaremos pronto en otro post.

Dicho esto, podemos dividirlos de varias formas:

   -Gastos Fijos: son aquellos necesarios para nuestro día a día. Nos referimos aquí al alquiler o la hipoteca, la luz, el agua, el teléfono, internet, los seguros, el colegio de los niños, la gasolina, la comida y un largo etcétera.
   -Gastos Variables: aquellos que dependen del tipo de vida que elegimos llevar: restaurantes, comida, ropa, actividades extraescolares, viajes...

   -Gastos Previsibles: aquellos que conocemos previo a su gasto o que, al menos, tenemos certeza de que incurriremos en ellos y que al menos podemos aproximar su cuantía. Podemos detallar aquí todos los costes fijos y una gran parte de los variables. Los libros de los niños, el combustible del vehículo, las vacaciones...
   -Gastos Imprevistos: habitualmente no los esperamos y normalmente estropean un poco nuestra previsión de cara a final de mes. Hablamos aquí por ejemplo, de una rotura del coche o de la nevera de casa.

   -Gastos Periódicos: Muchos de los movimientos de nuestra cuenta tienen una periodicidad conocida de antemano. Así, por ejemplo la luz el agua, la hipoteca/alquiler, el recibo de las Tarjetas y préstamos o el teléfono, suelen cobrarse cada mes, mientras que algunos de los recibos de suministros (luz o gas) pueden ser bimensuales, los seguros de casa, coche, salud o los regalos navideños tienen más bien carácter trimestral, semestral o anual.
    -Gastos Periodificables: son aquellos que, aún pagándose con carácter superior al trimestre o semestre, son conocidos a priori y por tanto prorrateables (dividibles) en periodos inferiores. Por ejemplo: aunque el seguro del coche se me cobra en marzo, como conozco de forma aproximada su importe puedo intuir cuanto he de "guardar" cada mes para su pago. Así mismo puedo periodificar las vacaciones, los regalos de aniversario, o los gastos de comienzo de curso de los niños.

   -Provisionables: en este subtipo, se pueden incorporar los periodificables y los variables. Su función es facilitar su pago en el tiempo. Por ejemplo, es más fácil atender las vacaciones o los seguros de casa, coche o vida, de una manera mensualizada que de golpe el día que vienen. No quier decir que tengamos que financiarlos y pagarlos mes a mes con intereses, significa tomar las riendas de mis finanzas personales e ir apartando mes a mes una cuantía suficiente para poderlos atender sin mucha dificultad. Este es uno de los trabajos que suele hacérsenos más difícil cuando tenemos sesiones de coaching financiero.

Esta clasificación no ha de ser estricta sino que dependiendo de cada persona y de sus circunstancias personales, se puede modificar. Por ejemplo, el judo de los niños puede ser un gasto variable, previsible y periódico si solo ocupa un periodo pequeño del año, mientras que la academia de inglés o el profesor particular pueden ser gastos variables, periodificables y periódicos cuando ocupan todo el curso escolar.
El seguro del coche es un gasto fijo, previsible y periódico y, además, provisionable porque su recibo suele venir una vez al año (en la mayor parte de las ocasiones en que nos facilitan el pago en plazos lleva recargo). Esto mismo puede pasar con las vacaciones.


Hacer esta separación para todos los pagos/gastos que salen de nuestro bolsillo, nos ayuda de varias formas:
      Para hacernos más o menos conscientes de cuál es la manera en que se "nos va el dinero". Este es el comentario más habitualmente que escucho. Las mayor parte de las personas saben lo que ganan porque en la mayoría de los casos es en un único o pocos ingresos, pero no siempre entienden como ni en qué gastan esos ingresos.
      Para la elaboración de presupuestos razonables, individualizados y concretos.
      Para poder analizar si el ritmo de vida que estamos llevando es el que realmente nos podemos o queremos permitir.
      En relación al anterior, para ayudarnos a priorizar qué partidas nos son más interesantes y les damos más importancia frente a otras. Para conceptualizar un poco voy a poner algún ejemplo, ¿son más importantes las vacaciones o prefiero vivir con un nivel más elevado mi día a día? ¿Prefiero ahorrar en vestido o en vehículo? ¿Le doy más valor al hogar en que vivo o a cómo me visto? ¿Valor más lo que tardo en ir a trabajar o el gasto en vehículo?


Tras esta pequeña introducción, os quiero recordar que cada economía personal es un caso particular, de la misma manera que cada uno de nosotros tenemos circunstancias, intereses y situaciones de vida distintas. Así pues, con el Coaching Financiero individualizado analizamos y planificamos nuestra situación personal con la intención de reconocerla, priorizar y desarrollar unos presupuestos que nos ayuden a conseguir nuestros objetivos.

Hasta pronto!