viernes, 10 de abril de 2015

Reglas Básicas para las Finanzas Personales

Foto: imgkid.com




El pasado sábado comentaba varios hábitos financieros saludables que comparten los ricos y aquellas personas financieramente libres. Hoy quiero hablar de aquellas reglas que considero básicas para crear una buena base en tus Finanzas Personales. Lee con atención y reflexiona sobre ello. Cada pauta contiene una serie de buenas prácticas para conseguirlo.





Conócete a ti mismo: Este punto es muy importante, no solo para las finanzas, sino también para la vida en general. Me encuentro muchas personas que viven de una forma determinada sin tener claro por qué lo hacen. A día de hoy parecen pocas las personas que saben hacía dónde quieren ir y han definido un camino para conseguirlo. Si no eres capaz de encontrarlo tu solo, busca ayuda, Como con mucha simpatía dice Odin Dupeyron, la cesta básica de la compra habría de estar compuesta: "leche, huevos y terapia. Muchos huevos para ir a terapia". 
Vale la pena reflexionar en una frase que una vez escuché: si no sabes hacía dónde vas, dentro de un tiempo podrás verte en cualquier sitio y no sabrás cómo has llegado. 


Por tanto, antes de hacer un Presupuesto Inicial has de tener un profundo conocimiento sobre ti y sobre tu tendencia y hábitos de consumo. Para esto es conveniente que conozcas tu Personalidad Financiera y tu Patrón del Dinero, es decir, que valores cómo tu educación y tu experiencia personal han definido tu forma de comportarte con el dinero.



Una vez tengas claro qué te mueve a la hora de comprar algo, de decidir tu forma de vida, de planificar tus vacaciones o de elegir la zona en la que vives o el coche que compras, estarás preparado para seguir trabajando.




Analiza tus deudas: Es muy posible que si estás leyendo esta publicación tengas deudas contraídas. Lo es porque la mayoría de las personas de una u otra forma las tienen. 

Si es así, piensa en las compras que tienes aplazadas, en el saldo de tu tarjeta de crédito, en tu préstamo para estudios, o para el coche, o incluso en tu préstamo hipotecario. 


     Diseña un cuadro y anota los siguientes datos: importe inicial, importe de cada cuota, tipo de interés que pagas por él y la fecha en que terminarías de devolverlo. 

     Calcula los gastos añadidos a esa operación: comisión de apertura, gastos de gestión, intereses, gastos de notaría, gastos de estudio, gastos de gestoría, seguros vinculados, impuestos...
     Trata de calcular a grosso modo cuántos intereses pagas en total cada año por cada uno de ellos y cuántos tendrás que pagar durante toda su duración.
     Valora la satisfacción que te reporta lo que obtuviste por ello y piensa en cuántas horas de trabajo te supone. Haz un calculo mayor, piensa en cuánto tiempo estarás trabajando solo para pagar esa deuda.
     Por último, después de calcular todo esto, valora de una forma sincera (especialmente para las pequeñas financiaciones y las tarjetas de crédito) el tiempo y energía que te supondrá haberte permitido esa compra. ¿Fue tan necesaria esa compra o ese gasto? ¿Realmente lo deseabas o necesitabas o te dejaste llevar por un impulso? ¿Podrías haber esperado unas semanas más y haberlo meditado más despacio? Piensa en lo cómodo que te sería ahorrar esa cuantía todos los meses, o lo desahogado que podrías vivir si no tuvieras que pagar esas cuotas. Imagínalo despacio, visualizate sin ellas. Qué libertad! Realmente, salvo excepciones, pagar los intereses y gastos inherentes a una compra a plazo te suponen un importante malgasto de tiempo y energía  




Planifica tus finanzas: Es importante que tengas analizados tus consumos habituales, tus gastos principales, así como definir qué pretendes conseguir y cómo actuar para ello. Pasos para ello:



     Estudia tus ingresos y la forma en que podrías obtener más.

     Calcula tus ingresos por hora, descuenta todos aquellos gastos que suponen el desempeño de tu propio trabajo y divídelo después entre las horas totales que trabajas al mes. Te sorprenderá saber lo que ganas realmente por cada hora de trabajo.
     Planifica tu ahorro y define una cuantía con la que te puedas comprometer mensualmente.
     Piensa en tu futuro, en cómo te gustaría que fuera, en un mínimo de seguridad y confort para ti y tu familia. Imagina tu jubilación, piensa en la situación en que te encuentras hoy, la que se encuentra tu país y las dificultades con que te podrías encontrar en un futuro. No está de más ser previsor, al fin y al cabo, con una buena organización te garantizo que no será tan difícil.
     No te olvides de definir, crear y mantener un colchón Financiero.
     Elabora presupuestos y supervísalos con el paso del tiempo. Te permitirá mejorar mejorar poco a poco los presupuestos y conocer en profundidad la forma en que "se te va el dinero".
     Estudia la necesidad o satisfacción que te aporta cada compra que haces, y por qué. Recuerda tu salario por hora cada vez que quieras hacer un gasto. Compara el esfuerzo que te supondrá trabajar ese tiempo para poderlo pagar y valora si te satisface lo suficiente.



Protege tu dinero: La mejor manera de valorar tu esfuerzo en tu trabajo para la obtención de dinero es impidiendo que todo él se acabe yendo de nuestras manos. Protegiendo tu dinero te proteges a ti mismo y esto genera mucha confianza.

     
     Recuerda la potencia del págate primero a ti mismo. Descuenta una cuantía de todos los ingresos mensuales que recibas con la única intención de ahorrarlo y de que te pueda reportar intereses. 
     Acostúmbrate a vivir con menos de lo que ganas, a no engordar tu ritmo de vida cada vez que obtengas un incremento en tus ingresos o unos ingresos extraordinarios.
     Calcula qué cuantía mensual mínima necesitas para vivir. Piensa cuántos meses mínimos necesitas para estar mentalmente tranquilo en caso de perder esa fuente de ingresos. ¿Un mes? ¿Tres meses? ¿Quizás medio año? El colchón de seguridad será tu primer objetivo marcado. Una vez lo hayas obtenido y apartado del resto de tus cuentas, podrás pasar al siguiente objetivo. 
     Continúa pagándote a ti mismo, esta vez generando poco a poco tu ahorro. Ya tienes cubierto un colchón de seguridad. También tienes una partida dentro de tu Presupuesto Inicial para Imprevistos. Ahora se trata de ahorrar aquella cuantía que te suponga apretarte un agujero en el cinturón, sin pasarlo mal por ello, pero sin apartarlo de forma holgada. Ya hemos comentado que el 10% sería un buen porcentaje. 
     Estudia cómo sacarle el mayor provecho a esos ahorros. En caso de que no te atrevas, o no sepas, busca ayuda especializada.
     
Es tan importante saber cómo gasto como tratar de generar un mayor ingreso. La resignación no lleva a ningún sitio y hay unos ingresos que son posibles para todos: la rentabilidad de mis ahorros.



Consume de manera informada y controlada: Existe una importante conciencia social del consumo. Eres mejor persona y estás mejor situada en esta sociedad cuánto mejor coche tienes, mejor colonia usas y más marcas de ropa conocidas llevas sobre ti. En la sociedad actual mucha gente vive por lo que pone en su tarjeta de visita, y no tanto por la persona que son o que buscan alcanzar ser; por el trato que tienen con el de enfrente, la forma en que se valoran o la pirámide de preferencias que se tienen marcada. Todavía hoy es más fácil moverse en esta tendencia y hacer lo que en cada momento se espera que se haga, desde independizarse, enamorarse, vivir juntos o tener hijos. Aprecio una importante marea de hábitos según la cuál algunas personas se mueven, y salirse de ella hace sentirse a uno raro y diferente.

Esta diferente forma de vivir, en la que uno se hace principal responsable de lo que le sucede y de las decisiones que toma y ha estado tomando a lo largo de su vida, es la que permite desenvolverse con mayor conciencia de uno mismo y de sí mismo en su propio entorno. 


Por esto, es importante conocer la forma en la que tus impulsos de compra te asaltan y que organices y definas tus propias necesidades de compra. Esto es más sencillo cuando valoras la relativa necesidad que tienes antes de comprar algo y marcándote unas pautas de consumo infranqueables.



     Programa todo lo posible las compras que necesitas hacer, tanto de alimentación y ropa como de mantenimiento y ocio.

     Limita tus facultades de compra a un importe determinado. Todo lo que exceda ese importe habrás de meditarlo al menos con uno o dos días de antelación, no podrás decidirlo en el momento salvo que lo tengas programado. 
     Suprime las compras a plazo por completo. No te fies de las ofertas de financiación sin intereses. Rara vez son reales, suelen llevar parejo una comisión de apertura, gastos de gestión o seguro añadido. Con el tiempo, llegará el momento en que tu mismo puedas autofinanciarte (experiencia propia). 
     Consulta con tu pareja qué necesidades vitales tenéis de forma conjunta. Valorad juntos aquellas que son diferentes y, por el bien de vuestra economía común, ordenarlas y ayudaros a poner límites conjuntos. De esta manera, el compromiso adquirido no solo contigo, sino con alguien más, te ayudará a recapacitar ante el primer impulso de gasto. 



Espero que estas reglas, te ayuden como un primer acercamiento a tus finanzas personales. Yo lo considero un primer comienzo  Me encantaría que dejaras un comentario con tu opinión.



Hasta pronto!





sábado, 4 de abril de 2015

6 Hábitos Financieros Saludables



Las personas que han tenido éxito en el ámbito económico suelen compartir unos patrones de conducta financiera. Hoy quiero listar varios de los hábitos que compartimos las personas que tenemos buena relación con nuestras Finanzas Personales, especialmente aquellos que tienen independencia financiera. 
Todos ellos por separado son muy sencillos, pero en su conjunto y mantenidos en el tiempo, te ayudarán a dar un gran impulso a tu situación personal.


1.- Págate primero a ti mismo. 


      Esta es la primera buena práctica que suele cumplir una persona que maneja de forma controlada e inteligente sus finanzas. Se trata de preahorrar, es decir, apartar una cuantía en el momento en que se reciben los ingresos todos los meses. Aunque parezca difícil, es más sencillo acostumbrarse a vivir con menos, que tratar de conseguir que nos sobre a final de mes.
Son muchos los autores que hablan de ello, recomiendo especialmente el libro: “El hombre más rico de Babilonia”.


2. Mantén un colchón financiero.

     Muchas personas consumen en su día a día la totalidad de sus ingresos lo que genera una importante dependencia de la fuente de ingresos. A medida que  incrementa su nivel de ingresos acomodan su nivel de vida, lo que muchas veces requiere además endeudamiento.
Llevando a cabo el punto anterior es sencillo crear un colchón para imprevistos.
Esta partida te ayudará a solventar cualquier imprevisto financiero: un despido, una enfermedad, un accidente , etc.


3.- Vive por debajo de tus posibilidades.

     Las personas que cumplen las premisas anteriores, acostumbran a vivir en un nivel inferior del que podrían, confiando en sí mismos, priorizando sus gastos y adecuándolos a sus necesidades reales. Se trata de evitar la tendencia al consumo de nuestra sociedad occidental, de evitar los grandes endeudamientos o las innecesarias compras a plazos, limitar el uso de las tarjetas a crédito con pago aplazado y tener un proyecto financiero acorde a tu proyecto de vida personal.
Busca un sentimiento de control sobre tus finanzas del día a día, poder pagar a tiempo todas tus cuentas y aprende a manejar el dinero de la mejor forma posible.


4.- Ten un Plan de Vida.

     Las personas con mayor satisfacción son aquellas que tienen definida la forma de alcanzar sus metas. No importa tener el plan financiero absolutamente definido, basta con tener claras unas líneas de conducta y sentir que trabajas de forma activa para conseguir tus metas financieras.
Ejemplo de ello es: definir qué límite pagarás por la compra de una casa o por un alquiler, cuál es el importe que puedes destinar a las vacaciones, qué cuantía necesitas ahorrar para comprar algo decidido, cuánto y cómo ahorrar para la jubilación; o buscar un ingreso pasivo generado por medio del ahorro…
Por supuesto, dentro de este plan se encuentra tener cubierto un Fondo de Emergencias.



5. Siente la Libertad Financiera.

     Estas personas tienen un concepto de libertad financiera bien definido dentro de su Plan Financiero. Sienten libertad para tomar las decisiones que les permiten disfrutar al máximo de sus vidas: definir la cantidad de trabajo, programar tiempo libre, escaparse un fin de semana, hacer unas vacaciones en familia, salir a cenar o a tomar una copa. Independientemente de lo que decidan hacer con su dinero, tienen la flexibilidad financiera y el conocimiento personal suficientes como para valorar lo que desean en cada momento y poder vivir felices.


6.-  Ten claro el concepto de Riqueza.

     No entendemos que es más rico el que mayor saldo acumula en su cuenta y más propiedades mantiene a su nombre, sino lo entendemos desde una concepción que relaciona el tiempo y el dinero de que disponemos. Así pues, entendemos la riqueza según la independencia de que se disponga en las dos variables de esta ecuación.



¿Practicas alguno de éstos hábitos? ¿Has empezado a practicarlos y has notado diferencias? Me encantaría leerlas en los comentarios!