viernes, 29 de julio de 2016

¿Conoces los distintos tipos de tarjetas?

Foto: www.rpp.pe

A día de hoy sigue habiendo gente con dudas en los tipos de tarjeta, su utilidad, sus costes, sus ventajas y sus mejores usos. Lo percibo en conversaciones e incluso lo comentamos en sesiones de coaching personal. 

Cada vez es más habitual ver comerciales vendiendo tarjetas en los centros comerciales. También estamos acostumbrados a que grandes cadenas nos ofrezcan tarjetas propias. Incluso recibimos llamadas telefónicas y publicidad con las bondades de la última tarjeta de algún banco. 

Estamos cada vez más acostumbrados a movernos con ellas y todo predice que el dinero digital primará en el futuro sobre el efectivo. Ahora bien, ¿conocemos las diferencias entre unas y otras tarjetas? Vamos a resumirlas.


      -El primer grupo lo forman las tarjetas de fidelización. Estas hace tiempo se ofrecían solo para clientes preferentes, hoy día cualquier gran marca pretende que todos las tengamos. Para ello ofrecen descuentos especiales, ofertas exclusivas o programas de puntos para canjear por regalos. Estas tarjetas no suelen ir asociadas a ningún banco y son solo una forma de vincularte con la marca. Podemos encontrar ejemplos en gasolineras (Galp, Cepsa, Repsol), tiendas de ropa (Massimo Dutti, Zara...) o incluso grandes establecimientos como es el caso de Ikea o Leroy Merlin.

      -Debemos hablar de otro grupo de tarjetas especiales: las prepago y las monedero. Hay diversas modalidades y dependiendo del emisor tienen unas características u otras. Las primeras requieren recargas de dinero previo a su uso por lo que suelen asociarse con mayor seguridad por Internet. Las segundas son más específicas, pueden servir para pequeñas compras como las cafeterías universitarias y para controles de acceso o de uso, como los servicios de reprografía de algunas empresas. Ninguna de estas permite sacar dinero salvo que esté asociada directamente a una cuenta. De ser así, tendría una doble funcionalidad.

      -Por otro lado, tenemos las tarjetas de débito. Este tipo de plásticos sirven para compras y retiradas de efectivo de nuestras cuentas, por lo que necesitas dinero depositado para poderlas utilizar. Aunque en ocasiones la tarjeta te permita uso no habiendo saldo suficiente, es conveniente tener certeza del estado de cada cuenta para evitar posteriores comisiones de descubierto. 

       -Por último nos encontramos las tarjetas de crédito. Este grupo es tan amplio como cualquiera de los anteriores pero requiere especial atención. Llevan asociado un límite de crédito, es decir, las entidades te ofrecen un importe y tu puedes elegir si usarlo y cómo, a cambio de unos gastos.

Es importante tener en cuenta que su principal uso ha de ser para comprar, realizar pagos. Si la utilizas para sacar dinero o pasas dinero directamente a tu cuenta, la comisión será jugosa. Aunque en ocasiones muy puntuales, esto puede ser la mejor forma de salir de un apuro.  

Este tipo de tarjetas hay que saber usarlas a nuestro beneficio y tener especial cuidado con las compras aplazadas. Sus tipos de interés son muy elevados y esto hace que devolver una compra se alargue mucho en el tiempo. 

Te cuento mi caso. Cuando en la universidad empecé con trabajos esporádicos me concedieron mi primera tarjeta de crédito. Como fui siendo buen pagador de minicuotas, me fueron ampliando el límite de forma progresiva, hasta una cantidad a la que difícilmente podía hacer frente si llegaba. Como yo también me sentí un buen cliente, di rienda suelta a mi necesidad consumista y disfruté de un verano a lo grande, eso si, sin mucha conciencia de lo que estaba gastando. 

Aproveché la agilidad y facilidad de uso de las tarjetas, y lo pagué. Mis ingresos eran reducidos por lo que tardé más de dos años en devolver lo que había consumido por entrar en el círculo vicioso de las pequeñas cuotas. 

Disfruté de más de 3.000 euros que no eran míos en varias escapadas de verano y me dolió pagar casi 1.500 euros más, entre comisiones e intereses. Estarás conmigo en que efectivamente fui un buen cliente, les di casi un 50% de rentabilidad en un par de años. Ese verano me salió caro por no saber usar este tipo de tarjetas. Aprendí. 



Respecto a las tarjetas bancarias, tanto débito como crédito, es importante tener en cuenta qué bandera tienen porque de ello dependerá su uso en cajeros  y compras con diferentes comisiones. En España hay tres redes: Servired, 4B Mastercard y Euro 6000.


Es importante tener en cuenta que muchas de las pequeñas compras que nos financian algunas tiendas (televisiones, teléfonos, sofás, etc.) se hacen mediante un contrato de tarjeta de crédito. Me encuentro mucha gente que sin saberlo, tiene más tarjetas de las que pensaba por este motivo. Al ser este el formato, una vez terminadas las cuotas se mantiene vivo el contrato y puede generar comisiones añadidas aunque no se utilice. La única opción para evitarlas es cancelarlas. 


Para contratar y usar las tarjetas hay que atender a tres aspectos fundamentales: gastos y comisiones, forma de pago y los servicios o ventajas añadidos.  Sobre estos tres apartados escribiré el próximo post. 


El número y tipo de tarjetas, y la forma de usarlas, es una de las cuestiones que nos ayuda en nuestra gestión de las finanzas personales. Es por esto que las dedicamos cierta atención en las sesiones individuales de coaching, en función de las necesidades e intereses personales de cada uno. 

Si tienes varias deudas con tarjetas, estate atento a las nuevas publicaciones porque pronto vendrá una para aprender a eliminarlas. 

Y tu, ¿cuántas tarjetas tienes en tu bolsillo?  ¿conocías las diferencias principales? ¿has tenido alguna vez dificultades con ellas?

viernes, 22 de julio de 2016

Necesito Financiación, ¿cómo hago? (II)




Foto: © PixelRockstar.com



El viernes pasado explicábamos qué pasos siguen las entidades financieras para estudiar una operación de financiación para empresas. Hoy voy a detallarte el mismo proceso si eres un particular, autónomo, o pequeño emprendedor y estás pensando en endeudarte.

Como ya indiqué, esta línea de publicaciones se sale un poco de lo habitual del blog, pero en la última formación que impartí estuvimos comentando las similitudes entre las finanzas personales (la economía de cualquiera de nuestras casas) y la de una empresa o un país, por lo que seguro puedes encontrar información útil a la hora de presentarte en el banco.


Para hacer el estudio del riesgo en profundidad las entidades igualmente valorarán tu pasado, presente y futuro.



PASADO

En este caso es suficiente con conocer la edad, el desarrollo profesional que hayas tenido y el patrimonio que has podido acumular.

También se tienen en cuenta tus históricos dentro de la propia entidad y se acude igualmente a empresas que facilitan datos externos. Estos ficheros se obtienen principalmente de ASNEF - EQUIFAX, RAI (Registro de Aceptaciones Impagadas) o EXPERIAN.

Aquí aparecen las personas con cuotas de préstamos impagadas, recibos pendientes de compañías de suministros (habitualmente telefónicas) o aquellos que no han atendido un efecto comercial a tiempo. Es decir, aunque no seas cliente de esa entidad, tienen acceso a tu información actual.

Desgraciadamente es bastante habitual estar en alguno de estos ficheros a causa de compañías de servicios (muchas son telefónicas) que nos reclaman la permanencia de un servicio que nunca llegó a suministrarse correctamente. 


Es fácil que por un único fichero negativo se te deniegue una operación, pero conozco casos en los que la información no está actualizada así que conviene que guardes cualquier justificante de los trámites realizados para poderlos justificar.


Cada vez hay más movimiento en las entidades, y en aquellas online o telefónicas no siempre tienes asignado un gestor. Por ello, a veces quien te atiende no te conoce en profundidad y será  positivo hacerle saber que has cumplido fielmente tus pagos. Si es el caso recordarle que tuviste financiación anterior y que la atendiste sin dificultad puede ser un buen punto de partida.

Como en otros ámbitos de la vida tener una relación cordial con nuestra entidad podrá ayudar. Es muy probable que el gestor tenga la mesa llena de papeles y nos interesa que ponga mayor interés en nuestra solicitud.



PRESENTE

Obtener información actual de un particular es más sencilla que la de una empresa. Bastará con conocer la actividad y el sector profesional, si trabajas por cuenta ajena o propia y qué ingresos personales o familiares puedes justificar.

     Para los empleados basta con las últimas nóminas y la declaración de la renta. A veces, depende de la antigüedad, convendrá que muestres los contratos de trabajo, informes de vida laboral, contratos de alquiler y cualquier otra información relevante.


     Para los autónomos también es necesaria la declaración de la renta y, además, los impuestos periódicos que presentas y los justificantes de los seguros sociales pagados (conocidos como TCs). Si acompañas certificados de estar al corriente de pago en Hacienda y en la Seguridad Social mucho mejor. En ocasiones las entidades cotejan la información proporcionada pidiendo referencias a alguno de tus clientes o proveedores más relevantes, especialmente si también son clientes suyos.


Para cualquiera de los dos, será necesario que detalles qué deudas tienes en la competencia. Si ya tienes financiación con esa entidad lo habitual es que tengan tu CIRBE (Central de Información de Riesgos del Banco de España), de no ser así te pedirán que les firmes una autorización para solicitarla en tu nombre.

Con toda esta información se obtiene el análisis cuantitativo, aunque hasta aquí se han analizado principalmente números. Por esto es importante que el trato personal y el conocimiento sobre ti les aporte una información cualitativa que añada especial valor. Te dejo unas reflexiones que pueden ayudar: ¿eres de los que entran por la puerta haciendo a los bancos culpables de la crisis? ¿te muestras como una persona confiable y coherente?  ¿valoras el tiempo dedicado por el de enfrente y muestras agradecimiento por el trato profesional recibido? Este tipo de detalles suelen pasarse por alto y se nos olvida que la persona de enfrente también es humana.

En este punto es importante que comentes el estado civil, el número de hijos, la antigüedad laboral, la diversidad, estabilidad y estacionalidad de los ingresos, el tipo de empleo (riesgos asumido en el día a día, dependencia, estabilidad, sector, puesto, y un largo etcétera.




Las empresas entregan sus balances y cuentas de resultados. De igual manera, aquellas personas que tienen ahorros o propiedades, pueden entregar un detalle patrimonial. Aquí detallarás las acciones, fondos, propiedades que tienes, indicando si están o no endeudadas. Hoy en día es sencillo con un cuadro de Excel (Cuadro Patrimonial) con el detalle. Ejemplo:



Para los Particulares no se hace un análisis funcional pero si una previsión futura de la capacidad de reposición (pago), lo vemos a continuación.




FUTURO

Para prever tu capacidad de devolución futura no es necesario un análisis estratégico. Será suficiente con valorar la capacidad de ahorro de la familia, la trayectoria financiera que ha venido trayendo y su posible inestabilidad en las fuentes de ingresos.

Evidentemente para el Banco no supone la misma seguridad un funcionario, que alguien que trabaja en una PYME, que el empleado de una multinacional. Se de gente que llega a contactar con la empresa para la que trabajas para verificar información. No te sorprendería la cantidad de información que se puede llegar a obtener antes de conceder una operación compleja.  

Contemplando el futuro, se tienen en cuenta los acontecimientos previsibles que pueden conocerse, siempre que el plazo esperado para que suceda sea relevante para la operación en cuestión. Ejemplos pueden ser la cercanía a la jubilación, las propiedades que puedas tener en venta o alquiler, la posibilidad de recibir una herencia o los aspectos emocionales. Puede ser especialmente relevante la situación familiar y se trata de conocer el estado financiero de padres, hijos y personas cercanas por si pudiera ser necesario atender los gastos o deudas de otras personas cercanas. Por ejemplo, por problemas de salud, sentimentales, deudas  o empleo.


Aquí entran también en juego todas aquellas variables que puedan ser de relevancia para el entrevistador ya sean de forma positiva o negativa. Como decíamos antes, el comportamiento, la actitud o la empatía pueden marcar la diferencia para que una operación salga o quede denegada. He visto muchas operaciones que pese a tener buenos datos cuantitativos no han salido y otras tantas que con unos datos algo más mediocres pero bien peleadas han conseguido autorizarse. Son especialmente relevantes si la valoración automática del sistema (scoring) es media o baja.



A modo de resumen, para estudiar el pasado de los particulares se utilizan los históricos de cada entidad y los ficheros externos. Para analizar el presente se hace un análisis cuantitativo en el que se valorarán los datos que presentes y toda la información relevante de tu situación patrimonial. Además se busca hacer un análisis cualitativo donde se ponen en valor aspectos más personales. En la proyección futura se tienen muy en cuenta las situaciones familiares y las deudas con la competencia, tratando de estimar la solvencia y la capacidad de pago.


Antes de que un gestor despache la operación en algún comité tiene que tener confianza en que se devolverá de forma correcta. Muchos de estos comités terminan con la pregunta: ¿tú ves la operación? Lo que en el argot están preguntando es aquello de: “¿si fuese tu dinero el que prestases, firmarías esta operación?”. Si el empleado está convencido, la operación se podrá autorizar, en caso contrario, no hay nada que hacer. Por esto, es fundamental mostrarse de una manera amable, respetuosa y mínimamente formada a la hora de establecer relaciones con los gestores. Muchas veces no aceptar lo que nos ofrecen es una muestra de formación que nos otorga un respeto.

Seguro que con esta información eres más capaz de prepararte la reunión y con ello, acercarte a tu objetivo, obtener financiación.

Espero que le saques partido a la publicación y si te surge cualquier cuestión no dudes en preguntarme.

Buen finde!


viernes, 15 de julio de 2016

Necesito Financiación, ¿cómo hago?


Foto: deenphoto - iStock.com



Limpiando archivos del ordenador he encontrado una presentación que hice años atrás y su contenido me parece interesante para compartir aquí. 

Aunque hay diversas formas de obtener financiación, quiero explicarte cómo hacen las entidades financieras para aprobar o denegar una operación de financiación. Es decir, cómo analizan la situación económica de una empresa o negocio antes de dar riesgo (en la próxima publicación definiré el mismo proceso para un particular).

Aunque esta publicación se salga un poco de la línea habitual del blog, en el taller que impartí el viernes pasado vimos las similitudes entre las finanzas personales (economías domésticas) y la economía de una empresa o de un país, por lo que seguro que hay información que puedes utilizar a nivel personal. Vamos allá.


Para hacer un estudio del riesgo en profundidad es necesario recopilar toda la información posible y analizar el pasado, el presente y el futuro de quienes piden "la pasta".



PASADO

Para conocer la evolución que las empresas y los particulares han tenido (pasado), las entidades financieras además de buscar en sus propios históricos, acuden a ficheros externos que proporcionan información sobre los clientes. 

Empresas del tipo ASNEF - EQUIFAX, RAI (Registro de Aceptaciones Impagadas) o EXPERIAN, entregan informes comerciales por un módico precio con datos que comunican otras entidades. 

Aquí aparecen reflejadas aquellas personas que tienen cuotas de préstamos impagadas, recibos pendientes de compañías de suministros (habitualmente telefónicas) o aquellos que no han atendido un pagaré a tiempo. Es decir, aunque no seas cliente de esa entidad, tienen acceso a tu información pasada y presente. En algunas ocasiones esta información no está lo suficientemente actualizada por lo que conviene que guardes justificación de cualquier trámite que hayas tenido que realizar ya sea con las compañías de recibos, con abogados, en las entidades financieras o en las propias empresas de ficheros.  

Aunque cada vez es menos frecuente, hay una tradición en Banca por la cual se piden referencias por teléfono entre las propias entidades. En algunas ocasiones y dada la actual Ley de Protección de Datos no se consigue mucha información, pero en otras y cuando el interlocutor conoce bien al cliente por el que se pregunta, se puede obtener información muy valiosa, especialmente cuando esta es negativa para evaluar el riesgo. Por esto es importante que la relación con nuestro banco sea lo más cordial posible, nos puede ayudar incluso cuando abrimos operaciones con nuevos clientes.

En este punto, tanto si eres una empresa como un particular, es conveniente que comentes si has tenido financiación anterior con esa entidad y se lo hagas recordar. En ocasiones el gestor que te esté atendiendo puede no conocerte en profundidad y es positivo hacerle saber que eres un fiel cumplidor de tus pagos.



PRESENTE

Para obtener información del momento actual de las empresas, se acude a entidades como AXEXOR o INFORMA quienes facilitan datos financieros de aquellas empresas que han presentado cuentas en el Registro Mercantil. Los números ya vienen desmenuzados con los ratios más importantes y se presentan con una comparación entre los años anteriores y con la media del sector. 
Además de estos informes querrán estudiar los balances más actualizados que habrán pedido a los propios solicitantes, para tener una visión más actualizada de la situación que está viviendo la empresa. 

En el caso de particulares esto se hace mediante la declaración de la Renta y las nóminas (empleados por cuenta ajena) o los pagos de impuestos trimestrales (autónomos). También se puede acudir al informe de vida laboral para confirmar el tipo de contrato, los pagos de los seguros sociales (conocidos como TCs o pagos de autónomos) e incluso cotejar la información tratando de hablar con la empresa que les tiene contratados o pidiendo referencias a alguno de sus clientes más relevantes (autónomos).

Si atendemos únicamente a los datos anteriores se estaría haciendo un análisis cuantitativo en el que solamente se valoran los números presentados. Aquí es donde el trato personal y el conocimiento en profundidad de los clientes aporta un valor importante al estudio, que se completa con un análisis cualitativo y funcional.

Podemos agrupar esta información en varios puntos, según los grados de Concentración o Dependencia que puedan tener con respecto a:

   La gerencia: ¿La gestión está delegada en una única persona o un consejo de administración?¿La gestión se hace de manera personal por los socios, subcontratada o delegada? ¿Existe posibilidad en la de sucesión de los cargos? Se valoran las capacidades de los gestores, la antigüedad en los cargos. ¿Existen personalidades relevantes en materia política, empresarial o social?
   
   La propiedad: Se busca información del tipo de propiedad, el número de propietarios y porcentajes de propiedad. ¿Hay parentesco familiar entre ellos? ¿Existe posibilidad de sucesión o transmisión de  las participaciones? ¿Hay socios mayoritarios? ¿Son socios capitalistas o laborales? ¿Personalidades relevantes?

   Los clientes: ¿La empresa tiene su facturación concentrada en algún cliente o grupo de clientes? ¿Qué tipo de clientes tiene? ¿Con qué frecuencia requieren hacer compras? ¿Tienen posibilidad estos de cambio de proveedor? 

   Los proveedores: ¿tienen sus compras muy concentradas en algún proveedor? ¿existe facilidad de cambio? ¿Podrían sus proveedores hacer una expansión y pasar a ser competidores? En este punto se busca conocer los proveedores financieros con que trabajan, qué tipo de relación o vinculación y los niveles de endeudamiento con cada una (Pool Bancario).

   El producto: ¿qué posicionamiento tiene su producto o servicio en el mercado? Se valora en qué fase de la curva de producto se pueden encontrar, y si tienen diferentes unidades de negocio en el mercado. ¿Existen productos sustitutivos o complementarios?

   Los Recursos Humanos: Se trata de conocer en profundidad el número de empleados, su antigüedad, el rango de edad, las categorías profesionales, la ubicación de los mismos, los tipos de contrato más habituales, etc. Se valora asimismo qué posibilidad tendrían en caso de requerir una reestructuración de plantilla.


Después del estudio funcional y de mercado, se pueden tener en cuenta otro grado de dependencias más específicas: 

    Jurídicas: Si se rigen por alguna forma social determinada o en algún sector específico. Si trabajan en un único país o varios.
  Ecológicas: ¿El sector tiene alguna regulación medioambiental específica? ¿Qué grado de responsabilidad social mantienen? ¿Están implicados con el medio ambiente?
   Contractuales: ¿trabajan por medio de subvenciones? ¿tienen contratos a medio o largo plazo con entidades o clientes? ¿qué estructura societaria tienen?
   Fiscales: ¿su sector tiene alguna regulación fiscal específica? ¿tienen algún acuerdo con la agencia tributaria? ¿aplazamientos, deducciones específicas?


Para personas físicas este análisis se desarrolla de igual manera, aunque la información es menor, se contemplan los mismos puntos.  Se tienen en cuenta por ejemplo el estado civil, el número de hijos, la antigüedad laboral, la diversidad, estabilidad y estacionalidad de los ingresos, el tipo de empleo (riesgos asumido en el día a día, dependencia, estabilidad, sector, puesto, etc.). 

Así es como se podrá defender una operación con mayor fuerza antes los departamentos de riesgos. 




FUTURO

Para prever lo que podrá suceder se desarrolla un análisis estratégico en el que toda la información anterior resulta indispensable y a la vez insuficiente. En el caso de las empresas se compara con los datos del mercado: competidores y clientes, y del entorno, especialmente el sector y el ámbito geográfico (riesgo país). Se valoran especialmente: 

   Los recursos que mantienen, tanto los tangibles: materiales, financieros y humanos (conocimiento, motivación, habilidades, capacidades). Como intangibles: Tecnología, prestigio, posicionamiento en el mercado, marca, cultura financiera...
   Los clientes: Volúmenes de compra, descuentos, imputaciones de costes, facilidad producto sustitutivo.
   La competencia: Economías de escala, acceso canales de distribución, tamaño de mercado, posicionamiento en el mercado, facilidades financieras, legales, jurídicas, posibilidad cambio cliente.

Una vez visto todo esto y dependiendo del tamaño de la empresa, también será muy interesante facilitar planes de negocio futuros o las posibles estrategias que tenga prevista la compañía, por ejemplo planes de expansión o fusiones y adquisiciones. 

En el caso de particulares se tienen en cuenta los acontecimientos previsibles que se pueden conocer, siempre que el plazo esperado para que suceda sea relevante para la operación en cuestión. Un ejemplo es la cercanía a la jubilación, las propiedades en venta o alquiler, la posibilidad de recibir una herencia, la situación familiar, los aspectos emocionales. Aquí entran en juego todas aquellas variables que puedan ser de relevancia para el entrevistador ya sean de forma positiva o negativa. Es en este punto donde el trato cercano y la empatía pueden marcar la posibilidad de que una operación salga hacía delante o quede denegada. He visto muchas operaciones que pese a tener buenos datos cuantitativos no han salido y otras tantas que con unos datos algo más mediocres pero bien peleadas han conseguido autorizarse. 

A modo de resumen, para estudiar el pasado se utilizan los históricos de cada entidad y ficheros externos. Para analizar el presente se hace un análisis cuantitativo valorando los datos obtenidos por medio de los informes comerciales externos, y se comparan con los datos actualizados presentados por la compañía. Además se procede a un análisis cualitativo donde se pone en valor el conocimiento global de la empresa y funcional que incluye un estudio de dependencias y concentraciones. En la proyección futura se tienen muy en cuenta los planes de negocio, viabilidad o estratégicos que presentan los clientes.

Como primer requisito es imprescindible adecuar los plazos de la financiación solicitada al destino de la misma. No es conveniente solicitar una póliza de crédito a cinco años para liquidez, de la misma forma que resultará extraño un leasing inmobiliario para la adquisición de un local al mismo plazo.

Con toda esta operación, los empleados del Banco que nos atienden pueden acudir a un comité de riesgos a defender una operación siempre y cuando ellos la apoyen, lo que en argot se dice "la vean primero". Por esto, es fundamental mostrarse de una manera amable, respetuosa y mínimamente formada a la hora de establecer relaciones con estos trabajadores.

Hay que tener en cuenta también que en los tiempos que corren muchos de estos trabajadores no abarcan la cantidad de trabajo que tienen delante por lo que irá en tu beneficio cuanto más les facilites y desmenuces toda esta información. Es más, te permitirá mostrarte de una manera muy profesional.

La semana que viene, desarrollaré este mismo esquema y algo más sencillo para personas físicas, ciudadanos de a pie.

Espero que os guste y le podáis sacar partido si tenéis alguna empresa o negocio, si algún día emprendeis o si conocéis a alguien cercano que pueda necesitar de este conocimiento.

Compartir es vivir! (y comentar también ;-)

Un abrazo,

Javier.





jueves, 7 de julio de 2016

Eliminando Deudas (II)





Seguimos hablando de los métodos para la eliminar deudas. Comenzamos explicando el Método por Cuotas y lo consideramos un poco rudimentario por no tener en cuenta los tipos de interés. 

Hoy explicamos otra forma de hacerlo. 


SEGUNDO MÉTODO: POR TIPO DE INTERÉS.

Este sistema se basa realizar una devolución acelerada empezando por aquellos préstamos con mayor tipo de interés. A medida canceles los préstamos más caros, evitarás el pago de intereses lo que, en el tiempo, consigue la cancelación de una forma aún más rápida.

Si tomamos el mismo ejemplo habiendo decidido apretarnos el cinturón en la misma cuantía (50€ al mes), los datos son los siguientes:


Tabla 1
TIPO CAPITAL PENDIENTE CUOTA TIPO INTERÉS
HIPOTECA 200.000 € 750 € 1%
PRÉSTAMO COCHE 10.000 € 200 € 6%
TARJETA CRÉDITO 3.000 € 50 € 24%
ORDENADOR 450 € 45 € 9%
TELEVISIÓN 300 € 30 € 8,50%
VACACIONES 850 € 120 € 10%


Es habitual que el tipo de interés más elevado sea el de las tarjetas de crédito. En España, suelen tener un tipo del 2% mensual, lo que equivale a un 24% anual. Dada la peculiaridad de las tarjetas que comentábamos en el anterior post, para este trabajo no lo vamos a tener en cuenta (habrá una publicación especial para tarjetas de crédito) y tomaremos el préstamo de las vacaciones como el más caro. 

Dicho esto, la sistemática es la misma, apartamos 50 euros mensuales hasta conseguir la cuantía suficiente para cancelar el préstamo. 

Tabla 2
VACACIONES (meses) Pendiente antes Cuota Pendiente después Acumulados
1 850 120 730 50
2 730 120 610 100
3 610 120 490 150
4 490 120 370 200
5 370 120 250 250
6 250 120 130
7 130 120 10
8 10 10 0

(* Nuevamente el cuadro no es del todo correcto por no tener en cuenta los intereses en el préstamo y las cuotas. Soy consciente, he decidido omitirlos en un intento de simplificar).

En esta ocasión necesitamos 5 meses para acumular el importe suficiente (esta vez coinciden)) para la cancelación del préstamo. Por lo que para el mes 6 estaríamos pagando una cuota menos.

El siguiente préstamo a cancelar sería el del ordenador. Ahora observamos como habernos quitado el préstamo más caro y de mayor cuota, nos permite de una manera muy significativa cancelar pronto el siguiente préstamo. Lo vemos en el cuadro siguiente:

Tabla 3
ORDENADOR (meses) Pendiente antes Cuota Pendiente después Acumulados
1 450 45 405 170 (50+120)
2 405 45 360 340
3 360 45 315 510
4 315 45 270
5 270 45 225
6 225 45 180
7 180 45 135
8 135 45 90
9 90 45 45
10 45 45 0




Por muy poco (20 euros) no podemos cancelar el préstamo al segundo mes, tendremos que esperar al tercero para poderlo cancelar con un importante sobrante (510-315=195) que nos permitiría festejarlo (aunque no es la idea) o acelerar la cancelación del siguiente. 

Después de este hemos de poner foco en el préstamo de la televisión. En este caso y coincidiendo con que el importe es pequeño, casi con el sobrante de cancelar el préstamo anterior podríamos quitárnoslo. no obstante, vamos a imginar que no sobra nada y que por tanto hemos de acumular:


Tabla 5
TV (meses) Pendiente antes Cuota Pendiente después Acumulados
1 300 30 270 215 (50+120+45)
2 270 30 240 430
3 240 30 210
4 210 30 180
5 180 30 150
6 150 30 120
7 120 30 90
8 90 30 60
9 60 30 30
10 30 30 0

En dos únicos meses hemos acumulado la cuantía suficiente para suprimir este préstamo. Haber cancelado los otros dos antes hacen que la cuantía que se acumula cada mes sea superior. 

Con este método, en menos de un año hemos conseguido cancelar los tres préstamos pequeños. Esto nos supone un ahorro en las cuotas mensuales de 195 euros mensuales (120+45+30) a los que si sumamos los 50 que nos hemos acostumbrado a ahorrar cada mes llega a un importe de 245 euros. 

Esta cantidad nos permitirá cancelar de una forma muy ágil el préstamo del coche, lo que a su vez  una vez cancelado permitirá tener 200 euros más al mes a nuestra disposición. 

Este tipo de ejercicios son una herramienta muy potente:

     1.- En primer lugar requiere que elaboremos un presupuesto con cierta austeridad. Necesitamos que una cuantía mensual se destine a cancelar los préstamos anticipadamente. 
     2.- Adquirimos un compromiso familiar de ceñirnos a ese presupuesto con la intención de acomodarnos tras un periodo de tiempo con menos cuotas mensuales. 
     3.- Nos sirve para ajustar nuestro nivel de vida a nuestros ingresos reales teniendo en cuenta partidas importantes como podría ser la del ahorro (te recomiendo leer la publicación de Tres Tipos de Hucha).
     4.- Nos empuja a tomar conciencia de nuestro dinero, de nuestros hábitos de consumo y, ¿por qué no? A la satisfacción que me reporta aquello que adquiero a plazos cuando tardo tiempo en devolverlo.


Para que nos hagamos a la idea, una diferencia de un punto (1%) de interés en un préstamo de 10.000 euros a 5 años es de unos 300 euros, aproximadamente 5 euros mensuales. Visto de otra forma, una diferencia de 1.000 euros en ese mismo préstamo nos supone casi 20 euros más al mes, unos 200 euros más de intereses en toda la vida del préstamo (calculado al 7%). Es decir, si en un préstamo de 10.000 euros nos quitamos 10 cuotas, nos estamos ahorrando aproximadamente 50 euros de intereses. Si calculamos esto mismo con varios préstamos y diferentes importes, tipos de interés y plazos, la cuantía que nos ahorramos puede ser significativa. Y, sinceramente, cuando uno valora el sueldo neto que cobra por cada hora real de trabajo suele llevarse una buena sorpresa. 

Quiero destacar que ningún método es mejor que el otro. Es verdad que este es más completo que el anterior, pero muchas veces el efecto que hace quitarse los préstamos que tienen una cuota mayor aunque su tipo de interés sea más bajo puede compensar para acelerar después la cancelación de los siguientes. 

Para terminar este hilo de publicaciones quiero decir que endeudarse no está mal, lo fundamental sería no adquirir deuda mala. Es decir,  aquella que no es productiva, que no nos ayuda a generar ingresos y que suele ser fruto de nuestros impulsos consumistas que habitualmente nos aportan una satisfacción pequeña o corta en el tiempo en comparación al tiempo que tardamos en devolverla. 

En las sesiones individuales realizamos análisis detallados de la situación particular y tras elaborar en detalle el presupuesto familiar elegimos la mejor forma de eliminar las deudas. 

Como siempre, me encantará leeros en los comentarios.

Hasta pronto!