viernes, 19 de agosto de 2016

¿Qué gastos tienen las tarjetas de crédito?




Foto: viveusa.mx




Conozco muchas personas que rechazan las tarjetas de crédito.


Muchas veces es por las comisiones, otras muchas es por una mala gestión financiera y otras por evitar gastar un dinero "prestado".


Personalmente considero necesario tener, al menos una, especialmente si viajamos o compramos por Internet ya que es cuando pueden surgirnos dificultades. En mi caso, igual que tengo varias cuentas, trabajo también con varias tarjetas de distintas entidades, lo que me proporciona más seguridad.


Porque como defendemos en el blog, lo importante es sentirme seguro y consciente en la gestión de mis finanzas personales. 


Como dijimos en la anterior publicación sobre tarjetas, no todas son iguales por lo que conviene conocerlas en profundidad para elegir cuál nos interesa.



Hoy voy a desmenuzar los tipos de gastos y comisiones que conocemos y que suelen cobrar todas las entidades. El principal gasto y el que lo diferencia de una tarjeta de débito es el:

     -Tipo de Interés: es fundamental tener en cuenta que este es uno de los mayores costes de una tarjeta.

Es muy habitual que cuando se venden te hablen del interés mensual. Esto nos hace creer que es pequeño pero piensa que un 2% mensual, se corresponde con un 24% anual. 

Una financiación a este tipo de interés que termines de pagar en un año te habrá costado casi 1/4 más de su precio. Una compra con tarjeta que tardes cuatro años en devolver, te supondrá pagar el doble debido a los intereses. Te invito a que leas lo que me pasó en la publicación sobre los  tipos de tarjeta.

Por esto es importante conocer las diferentes formas de pago de una tarjeta de crédito, y será uno de los puntos más importantes a la hora de contratarla.




Comisiones Nacionales.

     -Comisión de Emisión: Se trata del coste que te cobrarán por contratarla. 

     -Comisión de Mantenimiento: Será el pago anual que tendrás que hacer por mantener el contrato dado de alta. Muchas veces y por campañas comerciales, el primer año es gratis, pero a partir del segundo empieza a cobrarse.

Es habitual que emisión y mantenimiento vengan juntas en las condiciones contractuales.

Tanto la de emisión como la de mantenimiento suele ser diferente si el contrato tienen un único plástico (principal) o si tiene varios (adicionales). Estos siguientes plásticos suelen ser más baratos que el alta de un nuevo contrato. Esto es muy práctico para las tarjetas de parejas, o incluso para entregárselas a los hijos. 
La única dificultad es que el límite de crédito será compartido y que el/la titular podrá ver todos los movimientos de las tarjetas adicionales.

     -Comisión por emisión de duplicado: se cobrará en caso de robo, pérdida o deterioro del plástico y necesites pedir una nueva.

     -Comisión por disposición de efectivo: en este caso, y al estar sacando dinero a crédito (el Banco te lo está prestando, no está saliendo de tu cuenta) tiene una comisión importante. Si lo haces en el mismo Banco en que trabajas no tendrás un añadido, pero si lo haces en uno diferente hay que sumar la comisión del cajero (recuerda lo que comentamos de las distintas banderas en España: Servired, 4B Mastercard y Red 6000).

En este apartado hay que tener en cuenta que desde que cambió cierta normativa el año pasado, las entidades propietarias de los cajeros tienen potestad para cobrarte, por lo que ya no es tu propia entidad quien lo hace. Esto ha generado una dificultad para los clientes de los Bancos online (aquellos que no tienen o tienen muy pocas oficinas físicas como ING, Triodos y otros) quienes se han visto obligados a hacer acuerdos o a hacerse cargo de esa comisión cobrada.



     Comisiones en el extranjero: En este apartado, además de la comisión por disposición de efectivo ya mencionada, que será más elevada por estar fuera de tu país, podrías encontrarte alguna otra.

Aquí es importante tener en cuenta que si tu tarjeta es española las comisiones serán diferentes en función de donde te encuentres. Existen tres posibilidades: 
          En Comunidad Económica Europea (CEE), en zona euro.
          En CEE, zona NO euro.
          Fuera de CEE y por tanto también fuera del €.


     -Comisión por tipo de cambio: Cuando hacemos compras en el extranjero o por internet en una moneda distinta a la nuestra, la entidad nos está virtualmente cambiando esta moneda puesto que nosotros no la tenemos. Esto suele afectar de dos maneras:

          Se nos aplicará el tipo de cambio del día que más beneficioso se le haga a la entidad.
          Se podrá incorporar una cuantía fija o porcentaje por comprar en una moneda diferente a la de tu tarjeta (comisión por cambio de moneda).

En este caso hay que saber que algunos comercios además de cobrarte en su moneda local, pueden ofrecerte hacerlo en la tuya. Para ello ambas tu moneda tendrá que ser de las más conocidas y el vendedor tiene que tener el servicio contratado. Esto es habitual con dólares, euros o libras y es fácil que te lo ofrezcan en Estados Unidos. No obstante, si no te lo ofrecen siempre podrás consultarlo.



     Otras comisiones: Cabe mencionar las correspondientes al impago o al pago atrasado, límite excedido o cancelación anticipada de la deuda en caso de que el contrato solo admita pago financiado (este último ejemplo lo veremos en las formas de pago en otra publicación).




Como resumen, las tarjetas de crédito son muy económicas si las utilizas sin financiarte, es decir, si pagas todo lo que vas consumiendo al final de cada periodo. Por otro lado, será conveniente utilizarlas para compras y tratar de evitar sacar con ellas del cajero. Para ello disponemos de las tarjetas de débito. 


De esta forma, puedes aprovechar las vacaciones con una pequeña financiación de varias semanas, mientras el dinero está en tu cuenta. Eso si, cuídate mucho de no gastar más de lo que tenías previsto, de lo contrario las consecuencias pueden ser muy caras.


Hasta pronto!


Javier Gómez Herrero.





viernes, 12 de agosto de 2016

4 motivos para usar Tarjetas de Crédito


Foto: www.rpp.pe/


Conozco muchas personas que rechazan las tarjetas de crédito. 

Algunas veces es por no pagar comisiones, otras por evitar endeudarse con un dinero prestado y muchas, es por una mala gestión de sus finanzas.

A continuación te  detallo los motivos por los que considero necesario trabajar nuestra economía personal ayudándonos de ellas:



1.- Contabilidad.

Las tarjetas de crédito tienen un extracto independiente al de la cuenta.

Esto quiere decir  que el Banco te entrega hecha la contabilidad personal de tus compras. Todas ellas se acumulan y se cobran cada mes en un único movimiento en tu cuenta (el importe dependerá del tipo de pago que tengas contratado).

Gracias a ello puedes hacer un sencillo seguimiento periódico de tu consumo sin la necesidad de volverte demasiado loco, especialmente si tienes varias cuentas.



2.- Seguros.

No todo el mundo que viaja al extranjero contrata seguro de salud privado.

Aunque como cualquier trabajador español dentro de la Unión Europea estarías cubierto por la Seguridad Social española, si pretendes viajar fuera y tienes un percance sin seguro habrás de pagarlo de tu bolsillo. Ante una urgencia médica, sin tarjeta de crédito que justifique tu capacidad de pago, no hay atención médica.

Esto supone un riesgo importante que muchas tarjetas con un buen límite de crédito pueden salvar.

Además, las tarjetas suelen tener vinculados seguros que cubren distintas dificultades. Desde el fallecimiento, la atención en caso de accidente o la incapacidad, hasta pequeñas reparaciones domésticas o pérdidas de equipaje.

Bien es cierto que estos seguros no son fundamentales para una tarjeta, pero sí lo son los de compras protegidas y uso fraudulento. Esto quiere decir que si te duplican o clonan tu tarjeta, no tendrás que acarrear con los gastos, así como si te la roban o pierdes, desde el momento en que comunicas su desaparición. 

Por otro lado, estos seguros también son interesantes para compras por internet ya que el nivel de riesgo, aunque muy controlado, es mayor que si compras en el supermercado del barrio.



3.- Programas de puntos y de descuentos.

Es habitual que las entidades financieras te ofrezcan bonificaciones por el uso de sus tarjetas. Estas pueden venir desde descuentos fijos en algunos comercios o gasolineras, hasta interesantes programas de puntos que se pueden canjear por regalos.

Algunas entidades empieza incluso a regalar acciones en función del volumen de uso periódico que hagas de sus tarjetas.

Aunque este tercer punto no es el fundamental, si será relevante a la hora de contratar y usar cada tarjeta.



4.- Gestión y ahorro.

La posibilidad de pagar todas tus compras a mes vencido sin ningún coste proporciona una financiación controlada estupenda.

Cuando conoces en profundidad las condiciones de tu tarjeta, el coste de su uso y tenencia se hace prácticamente gratuito. Si eliges una sin comisión de mantenimiento, seleccionas el pago mensual y conoces las ventajas y bonificaciones por uso, estarás usando un servicio fantástico y permitiéndote una seguridad añadida en tu día a día.  



Seguro que ahora que tienes claras sus bondades y lo que facilita su gestión estás más animado a usarlas.

Quiero decir que no usar una tarjeta de crédito por no gastar más de la cuenta es una manera de engañarse a uno mismo. Si porque tengas  posibilidad de gastar algo prestado dejas de saber gestionarte, el problema no está en el tipo de producto, sino la persona que  lo contrata.


En la última publicación hablamos de la responsabilidad. Es importante informarse y formarse, pero también lo es conocerse. La gestión con las finanzas nos permite un importante autoconocimiento, es nuestra responsabilidad aprender a gestionarnos, y así ganar tranquilidad financiera. Pero sobre todo lo es que nos respondamos con sinceridad: 

¿estoy satisfecho con mi gestión de mi economía personal?

De no ser así, seguro que en más artículos de este blog y por medio de la formación y el coaching financiero consigues mejorarlo. 



Javier Gómez Herrero.


viernes, 5 de agosto de 2016

¿Vives tus finanzas con responsabilidad?



Últimamente me aburro de escuchar a personas quejarse.

Culpan al entorno, a la política, a la Banca, a sus empleados, al vecino, a la pareja.

No sé si a ti te pasa igual, pero yo me cruzo con muchos aspersores. Si, con esta clase de gente que independiente de lo que les pasa, la culpa y la responsabilidad la tiene otro, el de al lado, el de enfrente, el de arriba, el de abajo. En definitiva: OTRO, ellos no.

Ya es triste ver personas que ponen el foco en lo negativo, en lo difícil, en lo mejorable, en lo deplorable.

Ya es difícil relacionarse con gente que no busca el lado positivo, el disfrute, el agradecimiento, la satisfacción, el amor.

Porque si buscas un poco, lo terminas encontrando.


Todos vivimos circunstancias adversas y todos, absolutamente todos, vivimos dificultades en nuestras vidas. Lo que marca la diferencia es la responsabilidad que yo decido tomar de ese dolor, de esa carencia, de la incomodidad y cómo elijo seguir hacia adelante.


Toda esta disertación viene a decir que es más útil poner el foco en aquello que depende de mí, en lo que sí puedo cambiar. Quizás es más difícil sí, pero es preferible antes que buscar lo que creo que el otro está haciendo de una forma errónea o incompetente.

Pero es más fácil juzgar hacía fuera que mirar hacia dentro...

Aunque haya veces en los que ellos actuan a medias, es preferible pensar que la última decisión en mi vida la tengo yo. Si elijo quedarme estoy aceptando pero si decido marcharme también estoy eligiendo. Si compro elijo, pero si lo evito también.



Entonces, cada vez que firmo un contrato sin leerlo, elijo confiar en el de enfrente más que en mi mismo. Cada vez que no recopilo información antes de elegir, también estoy tomando una decisión.

No voy a entrar a debatir si la Banca tiene responsabilidad sobre la crisis, si los culpables son los políticos o si los poderes económicos campan a sus anchas. No.

Quiero seguir tomando golpes de consciencia y voy a informarme y a formarme en aquello que no sé, para que en la medida de las circunstancias, cada vez sea más independiente y menos vulnerable.



Es curioso que mucha gente se queje de las mentiras y engaños de los Bancos, aseguradoras, compañías de servicios, pero no nos planteamos si el fontanero que nos ha arreglado el lavabo nos ha cobrado un precio justo.

No valoramos si el mecánico que nos entrega el presupuesto de reparación de nuestro coche está siendo sincero con la avería. Y no sabemos si el dentista que nos trabaja la boca es una persona fiable (aunque con los medios digitales cada vez tenemos más información disponible). 

Simplemente confiamos en que son tan íntegros y profesionales como lo pienso de mí, esperando que sean igual de pulcros y respetables, y doy por hecho que así actuarán. Porque si no lo hacen, y actuan de una manera que no me gusta, reconozco que yo les he elegido por lo que una vez más, la última responsabilidad es mía.

Ahora bien, puede que no sean íntegros ni profesionales, pero sin una mínima noción de lo que estoy hablando es muy, muy difícil que limite los riesgos posibles.



No pretendo fomentar la desconfianza hacia los demás, ni mucho menos. Simplemente tomar responsabilidad de lo que sucede en mi vida. A veces cuando te parece oscuro lo que ves a tu alrededor, es interesante volver la mirada hacía dentro.



Por todo esto te pido, que si eres uno de esos que culpas constantemente a los demás, des una vuelta en tu cabeza a la autorresponsabilidad y, ya puestos, mires si hay mota en tu ojo, antes de volver a reprochar la que estás viendo en el de enfrente.

Porque, sin cultura financiera, estás a expensas de los de demás. Y es posible que elijan con responsabilidad enriquecerse conociendo las reglas del juego.

Reglas que están también a tu alcance, aunque parece que nos da miedo aprender.



Javier Gómez Herrero.