viernes, 30 de septiembre de 2016

¿Está de moda la Libertad Financiera? (II)





En la última publicación reflexionaba sobre el concepto de riqueza por ser la primera idea al pensar en LibertadFinanciera.

También dejaba abiertas dos preguntas: ¿qué es esto de la libertad financiera? y ¿realmente se puede conseguir?


No tengo duda de que hay personas con esta libertad, de hecho conozco a varias que viven en el anonimato y disfrutan de un ritmo de vida muy diferente al de la mayoría.

Lo cierto es que ninguno de ellos viaja en jet privado, tampoco viven todos en casas con piscina y mayordomo, y solo algunos tienen un deportivo en el garaje.

Entonces me preguntarás, ¿por qué considero que la han alcanzado?

Pues bien, comparten un punto en común: eligen sus vidas desde que se levantan hasta que se acuestan. Mantienen un día a día planificado por sí mismos, con orden, ilusión y gran satisfacción personal. Se dedican a lo que de verdad les apasiona, no tienen sensación de falta de tiempo y pasan horas con quien realmente desean.


¿Qué significa esto?


No tienen contrato por cuenta ajena, ninguno tiene la exigencia de un horario marcado. Tampoco la de unos jefes a los que reportar, ni unas fechas forzadas para irse de vacaciones.

No viven a contra reloj, con la sensación de no llegar a ninguna parte y pueden dedicar tiempo a disfrutar de su gente y de sí mismos.

Han organizado su economía doméstica en base a una serie de gastos predefinidos y se ciñen a ellos. Tienes organizados sus ingresos en torno a unos negocios que requieren poca (que no ninguna) atención por su parte. 


En definitiva, están más tranquilos, disfrutan más del día a día y tienen unas relaciones cercanas con su entorno. 

Eligen no ser borregos dentro de una sociedad occidental acostumbrada a un único estilo de vida.  Reconocen que la seguridad que se nos vende no real.

Han aprendido que hay otras opciones que pueden dar mayores frutos, aunque eso suponga inestabilidad, incertidumbre y miedo.


Pero sobre todo, han aceptado que su crecimiento vendrá definido por la cantidad de veces que vivan situaciones incómodas y fuera de su control. Estas situaciones, con el tiempo y la experiencia, pasan a ser más sencillas y cómodas y nos acercan más a esta idea de libertad.



Por tanto, aunque nuestra educación nos dice constantemente que esa es la única opción de vida posible para la mayoría, no tiene por qué serlo para quien se lo plantea, y decide ponerse a ello.

Conseguirlo está al alcance de quien tiene su propósito claro, disciplina, perseverancia y valentía.

Entonces, ¿qué puede denotar más libertad financiera que elegir mi propia vida, definir de qué forma vivirla, disfrutarla, aprenderla y conseguir que el dinero no sea una complicación principal?

Mi conclusión por tanto es que la libertad financiera es un término que se ha puesto en un pedestal, el reto de unos y el sueño de  otros. No conviene empeñarse en alcanzarla puesto que es difícil de definir, cada uno de nosotros la entiende de una manera.

Lo interesante entonces es vivirla como la Felicidad: marcando un camino, y aprender todos los recursos posibles para disfrutar al máximo del proceso. 



En la próxima publicación comentaré de qué manera ayudarnos a dibujar el camino.


Javier Gómez Coach.


viernes, 23 de septiembre de 2016

¿Está de moda la Libertad Financiera? (I)






     Cada vez es más habitual encontrar publicidad por internet sobre distintos métodos para alcanzar la Libertad Financiera. Normalmente viene acompañada de fotos inspiradoras como la que yo he elegido. 

Parece que todos queremos ser libres, con cualquier idea de libertad, pero cuando pensamos en dinero aún lo queremos más.



La Primera asociación mental que se viene a la cabeza cuando pensamos en ello es la siguiente:


Libertad Financiera  => Riqueza.




Posiblemente ser rico traiga consigo ser libre, al menos hablando de números. Lo curioso es que al revés funciona todavía mejor. Se puede ser más rico, sin tener una gran fortuna.


Aquí resulta necesario definir qué es la riqueza para cada uno. Piensa un momento en ello. ¿Qué necesitarías para considerarte rico?



Conozco muchos empresarios que tienen una gran suma en los bancos, propiedades, inversiones y varios negocios y, ¿sabes una cosa? Muchos de ellos no se sienten ricos.


Conozco también muchos directivos que, igual que estos empresarios, pasan todo el día fuera de casa. Apenas comparten rato con la familia o amigos, viajan muchos fines de semana, están enganchados al teléfono a casi cualquier hora y su jornada casi dura 7 días: pasan parte del fin de semana en comidas ne negocios, viajes, preparando reuniones o contestando mails...


Esta conversación la he tenido con mucha gente acomodad y en alguna ocasión me han reconocido que pese a la cantidad con la que cuenten cada mes y al patrimonio de que disponen, no se sienten libres sino más bien esclavos.


Muchos acostumbran a comer en restaurantes fantásticos, viven en casas o barrios envidiables, conducen unos coches elegantes y deportivos, muchos visten caro y van a la última en tecnología. Algunos viajan a países exóticos, tienen casas en la costa o incluso barcos. 


En nuestra sociedad occidental cada vez hay más personas con buenos ingresos que buscan ese mismo nivel de vida. Pero esto implica mucha responsabilidad, bastante disponibilidad y un buen nivel de estrés. A su vez, también implica algunas renuncias. 


Por el contrario, conozco gente que teniendo unos ingresos descaradamente inferiores e incluso ningún patrimonio, se sienten más libres, viajan más, comparten más tiempo con su familia, amistades, y consigo mismos, incluso conocen y practican sus hobies y aficiones.


Entonces, si hay gente con muchos recursos que no siente riqueza en su vida y aquellos que no los tienen tampoco, ¿qué es esto de la libertad financiera?  Y lo que es más deseado, ¿realmente se puede conseguir? 


Te dejo con esta reflexión y en la próxima publicación te daré mi opinión, aunque perdido por este texto ya se me ve ha visto el plumero...


Me encantará leer tus ideas en los comentarios, a ver si coincidimos. 



viernes, 16 de septiembre de 2016

Trabajando con mis Patrones del Dinero (II)






     Desde que hace un par de años que publiqué el  primer artículo sobre patrones del dinero he estado investigando el tema en profundidad.

      En la anterior publicación comentaba que nuestros hábitos y pautas de comportamientos están influenciados por nuestros patrones de conducta. Estos suelen encontrarse en nuestra parte inconsciente y condicionan nuestra forma de decidir.

      Como toda decisión viene precedida de un pensamiento, una buena forma de indagar en nuestros patrones es revisar la forma en que pensamos.

      Mi propuesta fue comenzar con el tipo de lenguaje que utilizamos ya que este, verbalizado o no, determina la forma en que nos relacionamos con nosotros mismos y con el medio. Por ello, si atendemos a ciertas palabras y frases hechas que en ocasiones nos salen de forma automática, podremos obtener mucha información.


Hoy os propongo otros dos puntos de revisión:

  • Lo intentaré / Puedo / No puedo

Normalmente intentar algo implica un deseo de consecución, muchas veces con ausencia de acción. Si no doy el primer paso para salir a correr, es decir me pongo las zapatillas y salgo de casa, seguro que no correré. Si no intento dar ese primer paso siquiera estoy convencido de correr. Tan solo me estoy reafirmando en mis ganas de hacerlo, pero de forma inconsciente estoy dando cabida a no conseguirlo. 
Una parte de mí está decidido a hacerlo, pero a la vez me planteo dificultades que "justifican" que no lo pueda conseguir. Esto se ve con mucha claridad en los intentos de dieta, de dejar de fumar, al apuntarnos al gimnasio y no ir o al intentar aprender idiomas. Sentimos una fuerza para hacerlo, unba convicción que nos empuja, y al mismo tiempo una dificultad grande por conseguirlo. Esto es suficiente para justificar nuestra parálisis, la no acción. 

Sucede algo parecido con poder. Parece que existe cierta connotación negativa cuando utilizamos este verbo en lugar de "voy a" o "lo haré". Decir "puedo captar a ese cliente" indica mi capacidad para conseguirlo pero, al mismo tiempo, la posibilidad de no hacerlo. Hay diversos estudios que lo demuestran, la mente trabaja de la misma forma ante la afirmación que ante la negación. 

Te propongo que cambies la frase por: "voy a captar a ese cliente". La posibilidad de no conseguirlo sigue manteniéndose, pero tu disposición cambia y tu mente trabajará de una manera distinta.

No puedo es todavía más potente y dañino. Decir que no puedes hacer algo es similar a considerarlo imposible, al menos para ti. Lo que estás diciéndole a tu mente es: "no lo conseguiré". 

Como decíamos en el anterior post, cuídate mucho de no creerte capaz de conseguir algo, solo has de buscar la manera de llegar a ello, el esfuerzo y la constancia. Después, siguiendo los pasos apropiados, simplemente llegarás.



  • Habla en primera persona. 


Tenemos la fea costumbre de hablar en segunda persona del singular (tu) y, con suerte, utilizar la primera del plural: nosotros. Sin duda es mejor esta última, pero sigue siendo insuficiente.

Cada vez que hablamos desde el "tu" nos alejamos de lo que viene después. Si empezamos habitando la frase desde  mí mismo, nuestro cuerpo y nuestra mente lo encajan de una manera distinta.

Te propongo lo siguiente: da una opinión asumiendo tu papel de crítico, habla de una sensación reconociéndote como la persona que la ha sentido, intenta hacer un comentario poniéndote como pensador o da una reprimenda siendo consciente del juicio que emites. 


Aunque parece un simple matiz lingüístico es algo muy potente y no estamos educados en su uso. Muchas personas no lo creerán, solo te propongo que hagas la prueba y si quieres después me comentas la experiencia. Hablar así es especialmente profundo en conversaciones difíciles y discusiones, no solo por mi implicación sino por la forma de recibir el contenido por parte del interlocutor. 

Hablar en primera persona nos aporta un añadido de responsabilidad en lo que estamos diciendo y, ya decíamos en otra publicación que la autorresponsabilidad es un punto muy importante. 




     Con estos simples pero profundos cambios, estarás ganando un punto de conciencia importante que te facilitará la consecución de tus objetivos. Al mismo tiempo empezarás a darte cuenta de qué patrones de comportamiento tienes insertos en tu mente y podrás trabajar con ellos. Por supuesto si quieres profundizar te invito a hacer sesiones de coaching financiero.

Se que tu solo sabes hacerlo, pero con el acompañamiento apropiado el camino muchas veces es más rápido. Así que desencadénate de tus patrones limitantes y disfruta aún más de tu relación con tu dinero.


Como bien dice un amigo: "tienes la palanca más poderosa del mundo: tu mente; y la máquina más perfecta de la naturaleza: tu cuerpo". 

Mantén este pensamiento siempre vivo en ti y tus posibilidades serán infinitas.


Javier Gómez Coach.




jueves, 8 de septiembre de 2016

Trabajando con mis Patrones del Dinero (I)




Ha pasado tiempo desde la publicación de mi patrón del dinero y desde entonces vengo investigando sobre el asunto. 

Una de mis conclusiones es que nuestros hábitos y rutinas vienen definidos por nuestros patrones de conducta. Estos se encuentran en nuestra mente subconsciente y actúan como base sobre la que tomamos nuestras decisiones.

Estos patrones han llegado  a nosotros de dos formas: por aprendizaje externo (cultural, familiar, educacional, etc.) o interno habiendo sido nosotros mismos los que con nuestra experiencia de vida los hemos definido.

La forma en que los patrones nos afectan en nuestro día a día es la manera en que condicionan nuestros actos. Toda actuación viene precedida de un pensamiento, ya sea de forma consciente o de manera inconsciente.



Tiene cierta dificultad mantenerse lo suficientemente alerta como para revisar todos los pensamientos que tenemos, especialmente cuando algunos no son conscientes y se generan con cierto automatismo ante determinadas situaciones. 

Una buena manera de empezar es cuidando nuestra forma de hablar. Cuando estamos en una conversación y, especialmente, en una discusión, necesitamos buscar las palabras más apropiadas para esa situación. El lenguaje por tanto, refleja nuestra forma de pensar y puede acercarnos a conocer esos patrones de conducta. 


Es importante poner especial atención a todos aquellos comentarios que tenemos automatizados, especialmente si contienen palabras como:

  • Imposible: en la gestión del talento, esta es una palabra prohibida. 

Realmente hay pocas cosas no posibles sobre la faz de la tierra, lo que sucede es que todavía no se conoce la forma de conseguirlas. 
En algún momento de nuestra historia la electricidad, la rueda o el poder volar parecían imposibles. Tachar algo de inalcanzable nos limita y dificulta su consecución. Seguro que ni Einstein ni los Hermanos Wright lo pensaron, si no, muy seguro que no lo habrían conseguido. 

Te invito a que observes cada vez que te ves tentado a decirla y que intentes modificarla por: ¿cómo puedo conseguir...? o ¿qué sería necesario para...?

Necesitas que al menos una parte de ti crea que es posible antes de conseguirlo. Recuerda que toda actuación se crea primero en tu mente en forma de pensamiento.


  • Tengo que... 

Esta forma de hablar denota compromiso y responsabilidad y es por esto muy utilizada en nuestro día a día, tanto en casa como en el trabajo
Realmente hay pocas cosas en la vida que tengas necesidad de hacer. Maslow decía que solo las necesidades fisiológicas han de ser atendidas para sobrevivir: abrigo, techo, alimento y aire.
Es correcto decir "necesito respirar para vivir" al igual que "tengo que comer o dormir". 

Muchas veces empezamos la frase de esta forma y sentimos la carga del contenido: “tengo que llevar a los niños al cole” o “tengo que presentar el informe”. 

Ninguna es incorrecta por definición pero es importante que pienses que hagas lo que hagas no es una obligación, es tu elección. Seguro que tienes alternativa para hacerlo o no, por eso es importante que pongas conciencia con cualquier frase que lleve este comienzo. 
Te propongo que las cambies por “quiero llevar a los niños al cole” o “quiero presentar el informe” y en la medida de las posibilidades disfrutes del proceso. Seguro que notas diferencia.



La semana que viene continuamos con otros dos puntos que nos acercan a conocernos más, analizar nuestro comportamiento especialmente en finanzas y a profundizar en nuestro desarrollo personal.

Como sabes me encantará conocer tu opinión.

Javier Gómez Coach.




viernes, 2 de septiembre de 2016

Diferentes formas de pago de las Tarjetas de Crédito





Como estamos en verano y mucha gente de vacaciones, es muy buena época para seguir hablando de tarjetas de crédito.

En la primera publicación de este grupo se explicaban los distintos tipos de tarjeta, y en otra  posterior las diferentes comisiones en función del uso que les damos.

Entre medias te desarrollé los 4 motivos por los que considero fundamental incluirlas en nuestra operativa habitual, sobre todo para aquellos que viajamos y en especial si lo haces fuera de tu país.

Hoy quiero comentarte las diferentes formas de pago que puedes seleccionar.

Aunque ya sabemos que todas las tarjetas de crédito llevan asociado un importe que el banco te presta, en la mayoría puedes elegir la forma en que vas devolviendo las cantidades que utilizas.

Vamos a explicarlas.



CARGO INMEDIATO

Este sistema es el menos conocido de los tres y consiste en detallar el movimiento en la cuenta asociada (en el argot bancario: "apunte") cada vez que das uso del plástico. De esta manera obtienes una tarjeta de crédito muy parecida a una de débito, con todas las ventajas de disponer de un crédito y al mismo tiempo no pagar comisiones por su uso.

Aunque normalmente el movimiento no se refleja inmediatamente en cuenta como en las de débito, si suele verse detallado al día siguiente.

Esta es la forma de uso más apropiada para aquellas personas que tienen dificultad para gestionarse o para controlar el impulso de las compras, ya que aprovechas las ventajas de las tarjetas de crédito sin pagar intereses, y con una operativa sencilla. Puede ser útil también para empezar a usarla e incluso para aprender cómo incluir una tarjeta de crédito en nuestra forma de desenvolvernos.



CUOTA MENSUAL

La fórmula más interesante para nosotros es aquella en que devuelves todo lo consumido a mes vencido. Es decir, vas utilizando la tarjeta durante todo el período y, en la fecha de cobro de la siguiente cuota, pagas lo que he hayas gastado. De esta manera en cada período empiezas con el límite prácticamente a cero (el crédito completo) y con un rápido seguimiento puedes organizar tu mes a mes.

Con esta opción muchas personas se sienten confundidas porque el importe del gasto que hacen durante el mes no coincide con el importe que les cobran. Esto tiene una explicación y supone una ventaja que podemos usar a nuestro favor.

Es habitual que el período de cobro no coincida con el mes natural (desde el día 1 hasta el último día del mes) sino que en función de la bandera de tu tarjeta (Visa, Mastercard, AMEX, etc.) tendrás una fecha de cierre diferente.

Supongamos que la primera fecha de corte es un 20 de julio. Quiere decir que el primer cierre mensual será el 20 de agosto.

El cobro suele encontrarse entre el día 1 y el día 10 de cada mes por lo que si suponemos los días 1, todas las compras que hayas hecho desde el día 21 de Julio hasta el día 20 de agosto pasarán a cobrarse el día 1 de Septiembre.

Entendido esto, es importante darse cuenta de que los movimientos que hiciste los últimos 10 días de Julio los estás devolviendo justo un mes después sin pagar intereses por ello.

Con este método y las fechas comentadas, el Banco te financia sin coste los últimos 10 días de cada mes teniéndolo que devolver transcurrido todo el mes siguiente.

Esta es una importante ventaja de las tarjetas de crédito, puesto que para algunas compras, el banco nos está prestando dinero durante más de un período y así ganamos unos días de financiación sin pagar ningún  intereses.

Esta operativa resulta especialmente interesante en épocas de navidades, gastos escolares, vacaciones y, en general, aquellos momentos en los que el gasto se nos dispara.



CUOTA PERIÓDICA

Esta es la preferida por el Banco porque te financia a un coste elevado.

Con esta fórmula, tu gastas lo que quieres dentro del límite de crédito concedido y lo irás devolviendo cómodamente según una de estas modalidades: 

     Cuota Fija: Esto quiere decir que pactas una determinada cuantía con el Banco y cada mes pagarás únicamente ese importe independientemente de lo que la uses.

Hay que tener muy en cuenta que con esa cantidad estás pagando intereses y capital. Es decir, si pagas 50 euros mensuales por tu tarjeta, el banco primero se cobra los intereses y lo que sobre será lo que destine a disminuir la deuda que tengas acumulada.

     Porcentaje: Esta fórmula te permite seleccionar como importe mínimo mensual un porcentaje del total pendiente

Es idéntico al anterior en cuanto al pago de intereses por lo que el Banco pone un mínimo del 3%. Como es habitual un 2% de intereses, solo estarías amortizando un 1% mensual por lo que tu deuda va creciendo rápido, especialmente si sigues usándolas periódicamente.

Estas dos fórmulas son muy peligrosas si no se controla el uso de la tarjeta. He visto a muchas personas llegar al límite y necesitar ampliarlo por haberse acostumbrado a un nivel de gasto extra. Cuando esto pasa, y como viví hace años, se entra en una rueda de difícil salida. Aunque es cierto que  en momentos puntuales si tenemos una necesidad pueden ayudarnos sin tener que acudir a un préstamo y dar explicaciones de las motivos.



Imagino que conociendo las formas en que puedes utilizar este tipo de tarjeta tendrás mayor interés por incluirlas o mantenerlas dentro de tu sistema de gestión personal. Las ventajas que nos ofrecen son muchas si hemos hecho bien los deberes previos: conocemos nuestro presupuesto periódico y gestionamos nuestros impulsos de compra.  

Para quienes parten de una experiencia financiera básica, aprender a usar las tarjetas es un entrenamiento fantástico que puede servirnos de puerta para comenzar una sana gestión de nuestras finanzas personales. 

Si tienes cualquier duda, comentario o como yo has tenido alguna experiencia interesante con las tarjetas, me encantará leerte en los comentarios.

Javier Gómez Herrero.